Resultaba muy complicado pronosticar cómo va a evolucionar la trayectoria deportiva de Garbiñe Muguruza en esta reanudación tras el parón por el impacto del coronavirus. Si la carrera de la tenista española ya de por sí no ha dibujado una inercia consistente, estos meses hasta el final de 2020 se desplegaban como un interrogante sobresaliente.
Y los presagios dubitativos se corroboraron este jueves en Nueva York. La caraqueña perdió en su partido de segunda ronda del Abierto de Estados Unidos, cayendo ante la veterana Tsvetana Pironkova. Garbiñe volvió a sorprender por su eliminación temprana en un Grand Slam y en esta oportunidad no pudo apuntarse ni un set. Se despidió tras ser doblegada por 7-5 y 6-3.
La búlgara de 32 años había arribado al campeonato como invitada al cuadro principal, pero se valió de los problemas de concentración de Muguruza para cantar victoria en una hora y 24 minutos. Su triunfo fue rodado y estuvo basado en la sensacional gestión de su servicio. De hecho, en todo el encuentro sólo sufriría un break y ella le endosó tres a la hispano-venezolana.
En la primera manga bastaría una rotura para complicar la papeleta a la española, que partía como la 16ª del circuito de la WTA. Nada pudo hacer esta jugadora de 26 años para empatar a la búlgara, tampoco el segundo set. Pironkova firmaría cuatro 'aces' y dos dobles faltas, y, sobre todo, nunca dejó brillar el juego desde el fondo de la pista de Garbiñe.
Muguruza, que fue eliminada por cuarta vez en la segunda ronda del US Open (a participado en ocho ediciones de este evento), compareció ante los medios para ofrecer su versión de lo ocurrido. Comenzó excusándose en que "históricamente" Nueva York no ha sido su torneo preferido y que tomó la decisión de jugar "dos días antes de llegar". "Era solo para darme la oportunidad de competir, realmente no me sentía muy preparada. Me dije: Venga, voy a ir, intentar competir, ver lo que puedo sacar y darme la oportunidad", confesó.
"Siento que empecé muy bien y en el partido ella empezó a jugar con más inteligencia. Hizo un juego bueno, muy sólido. También me tomé riesgos en momentos en que quizás debería haber pensando un poco más. Son detalles que incluso si empiezas liderando, la falta de partidos, la competición, el ritmo... ahora es un poco extraño", añadió.
Y agregó lo siguiente: "Siempre siento que puedo ser una de las jugadores que se lleva el trofeo en cada torneo que juego. Pero no sentí una presión extra. Por supuesto, no jugando en tanto tiempo y después empezando el primer torneo en un Grand Slam, me sentía un poco responsable. Pero no es nuevo, siempre me siento así". Acababa de perder contra una jugadora que reaparecía en las canchas tras una baja de tres años por maternidad.
Por otro lado, Roberto Bautista se impuso por 6-3, 3-6, 6-3 y 6-4 al serbio Miomir Kecmanovic, número 47 del mundo. El jugador español se esforzó durante dos horas y 38 minutos en la Pista 12 de Flushing Meadows. Lo hizo portando siempre la iniciativa y dominando el tempo con el que discurrió una batalla en la que sólo se vio comprometido cuando su rival se apuntó el segundo set.
El tenista de 32 años, que sigue undécimo en el ránking de la ATP, venía de alcanzar las semis del Masters 1.000 de Cincinnati -cayó ante el campeón Novak Djokovic-. Hecho, este, que le obliga a tratar de recuperarse del cansancio lo antes posible. En esta jornada hubo de lidiar con los 21 'aces' que colocó el joven de 21 años. Alcanzó la forma de anular ese potencial afilando el resto y desde el fondo. No cedería su servicio más allá de en la segunda manga y forzó breaks trascendentales. En tercera ronda espera al ganador del encuentro entre Milos Raonic y Vasek Pospisil.