Opinión

Messi sí

TRIBUNA

Raúl Mayoral | Sábado 05 de septiembre de 2020

De las cosas sin importancia que hay en la vida, el fútbol es la más importante. Andamos en vilo los españoles por el maldito rebrote y sus consecuencias; pero, por fin, algunos descansarán de la desazón que les producía el futuro de Messi. Como las corridas de toros, goza el balompié de la virtud de ser metáfora didáctica en infinidad de situaciones vitales. Escribía Jacinto Miquelarena en los años 30 que “el fútbol, divide al mundo en dos partes: a un lado están los británicos; al otro, los demás; siendo uruguayos y argentinos los que practican un fútbol de mayor belleza y más eficacia. Los sudamericanos, decía, prefieren pasar antes que perder el balón, pero no pasan cuando pueden evitarlo porque buscan la vertical antes que nada”. Para el periodista y escritor, el juego veloz, a base de una geometría primaria, era el mejor y el más bello. Pero también el más difícil de practicar porque exigía del jugador ser completo, poseyendo cualidades que no se reúnen fácilmente: vigor, entusiasmo y corazón.

“Carlos Gardel fue tan completo en el tango, como Alfredo Di Stefano en el fútbol”. Lo dijo Jorge Sobral cuando aún Maradona era un pibe y Messi no había nacido. También dos futbolistas completos y argentinos. Messi pretendía renacer en un equipo distinto al Barça, postrado en horas bajas. La solución pasaba por pagar la cláusula de rescisión. Era complejo, no complicado. Los plazos deben respetarse, a pesar de los cantos de sirena de los asesores. “Tranquilo Leo que esto está ganado”. También estaba ganada la Copa de Europa y...mira ¡qué bárbaros lo bávaros! Los alemanes siempre tan previsores. Timo Werner avisó en plazo y hoy es del Chelsea. Debí hacer yo lo mismo. Pero ¿quién se imaginaba el correctivo del 8-2?

Sin carta de libertad, asumir el coste del astro argentino era complejo, no complicado. Messi, que sabe de fútbol pero no de contratos, se lo ha pensado y se queda. Tiene el aliciente de un nuevo entrenador, que asegura la renovación en la plantilla azulgrana y una nueva atmósfera en el vestuario. Tras la marcha, primero, de Xavi y, luego, de Iniesta, el ambiente estaba enrarecido. Se deduce de las palabras de un jugador tan honesto y humilde como Rakitic, que deja el Barcelona para volver al Sevilla. Ante la pregunta de un periodista por sus referentes durante estos años en el Barça, responde rotundamente: “Xavi e Iniesta”. A buen entendedor pocos nombres.

Messi debe recuperar su vigor, recobrar su entusiasmo y reparar su corazón para volver a ser un jugador completo durante un año más de azulgrana. Luego, quizás libre y caballero, podrá reverdecer sus laureles en otra latitud, a cubierto de veleidades extradeportivas, que también enrarecen el juego. Porque cuando un club de fútbol pretende ser algo más que un club, eso ya no es fútbol. Es complejo. No complicado.