Opinión

Cabaret Borges

FRACASA MEJOR

Miguel Ángel Gómez | Lunes 14 de septiembre de 2020

1) Oficio de crear algo meciéndose adelante y atrás en una Ciudad de ritmo. Escribir sobre la risa que no es llanto. El pobre desconocido. Soy el pobre desconocido. Las catástrofes, con un movimiento incesante, andan como sardinas golpeando con el látigo. Yo soy el pobre desconocido. La poesía, al llegar a la puerta de mi casa, casi trota. Los sueños se enroscan antes de ajustarse lo debido. Plaga de labios en el solitario ir y venir de los pensamientos y los lirios. Soy el pobre desconocido. Árboles frondosos, el alboroto de las águilas que necesitan hablar de sí mismas. Lo estoy contando todo, el trago amargo. Poco a poco. La nieve llega ininterrumpidamente todo el día y toda la noche. ¡La nieve! Soy el pobre desconocido.

2) Las tablas de la ley me dicen: “No es un mal modo de pasar el tiempo la escritura”. “Vete a la carretera y déjate deslumbrar por los faros!”. “¡Eh, pobre desconocido, las tablas de la ley hablamos en serio!”. Los versos extraordinarios han pasado. ¡Los versos! Los textos quedan vacíos como una calabaza. Las aves cantan por encender el fuego primero. Las tablas de la ley no se unen contra el agresor, ríen ante la situación. Prolongación de tumbas, páginas sobre los sueños. Las tablas de la ley dicen mirando fijamente: “Interpreta tu triste melodía para nosotros”.

3) En El Aleph leo que a Borges la urgencia de la sed le hace temerario. Se tira montaña abajo con sus méritos y deméritos. La arena le acaricia la nuca. Tiene las manos atadas a la espalda. Borges nos inunda con palabras. Las noches y los días ruedan sobre él. Con expresión triste y solitaria en sus ojos claros tiene la sensación de abandono.

4) Que no sé si alguna vez quise no alejarme de la bárbara aldea de la que habla Jorge Luis Borges. En ella está la declinación de la tarde, los hombres manifiestan todas las formas de vida emergiendo de los pozos y de las grietas.

5) Hay nueve puertas en un sótano y tras ellas un esplendor rebosante. La Ciudad abre nuevas zonas de exploración. El silencio nos mete siempre en un fregadero. El cerebro es frágil, pensamos para los adentros mientras vemos a Borges hacer piruetas suspendido ante nuestros ojos.

6) Siguiendo sobre la literatura, Borges corteja a su público con historias increíbles, pero sustancialmente ciertas.

7) Dudoso mundo. La resplandeciente Ciudad tiene laberintos. Las cosas inevitables están en los sueños. El presente es la vida amable y sinceramente compasiva. La Ciudad del Sueño es el pasado y quiere tomarnos y arrojarnos a la alfombra.

8) Te acordarás al ser tú mismo quien engendra la alegría. Las estrellas conocerán a una sola persona alegre por dentro. La verdad, aunque dé muestras de inquietud, te convencerá de que eres sensible y culto.

9) La escritura parece feliz como un perro. Salva todos los obstáculos como si volara por el cielo. No puede evitarlo, se siente demasiado bien. Examino atentamente mis poemas. Tomo té. Me hacen volver a mi obsesión. Están empeñados en que redacte de nuevo mis libros y los haga, sintiéndome solitario.

10) Todo es un desierto, como si pasaran plagas y más plagas. Estás en el centro de la nada, Borges. ¿No tienes nada que decir? Me lo dijiste con toda convicción de que pudiste hacer acopio: “Al desenredarme por fin de esa pesadilla, me vi tirado y maniatado en un oblongo nicho de piedra, no mayor que una sepultura común, superficialmente excavado en el agrio declive de una montaña. Los lados eran húmedos, antes pulidos por el tiempo que por la industria. Sentí en el pecho un doloroso latido, sentí que me abrasaba la sed. Me asomé y grité débilmente. Al pie de la montaña se dilataba sin rumor un arroyo impuro, entorpecido por escombros y arena; en la opuesta margen resplandecía (bajo el último sol o bajo el primero) la evidente Ciudad de los Inmortales”.

11) Mi Ciudad Sobrehumana corre inmediatamente en mi ayuda. Está hecha de tinta y de papel, con mis palabras hago un cheque para pagar el alquiler.

12) Borges en el café Gómez, llegó por un ancho camino de grava. Se encuentra en estado de gracia. Nos deslizamos junto a las vías de tren, él es mi guía. Poesía sin ordinariez. “Ayúdame a tener confianza en mí mismo”. Borges no me da la espalda. Las arritmias de la vida insisten para que busque un empleo. Los tecnócratas necesitan tiempos de soledad interior. Imaginación siembra semillas y tiene una tranquilidad contagiosa. Borges habla de “ser publicado”, aparece en el café Gómez. Inmensidad sin misteriosa destrucción. Qué sendero.

13) Es urgente releer a Borges otra vez.