El presidente del Tribunal Supremo y del Consejo General del Poder Judicial, Carlos Lesmes, ha pronunciado un discurso ejemplar por su moderación y su firmeza. Desde la serenidad ha golpeado a Pedro Sánchez por haber vetado la presencia del Rey en el acto de entrega de despachos de los nuevos jueces en Barcelona. La presencia del Monarca, afirmó Lesmes, “va mucho más allá de lo protocolario. Tiene enorme dimensión constitucional y política”
La vinculación del Rey con la Administración de la Justicia enaltece la función de los administrados, según Lesmes. Las Cortes de Cádiz en 1812 establecieron que la Justicia emana del pueblo y se administra en nombre del Rey. En representacióna de los jueces españoles, Carlos Lesmes ha lamentado la ausencia de Felipe VI en el acto y ha dedicado firmes palabras hostiles al lamentable veto de Pedro Sánchez a la asistencia del Monarca.
Ha evitado el presidente del Tribunal Supremo referirse al fondo de lo que ha ocurrido. En su afán de conseguir los votos necesarios para aprobar los Presupuestos Generales del Estado, el presidente del Gobierno ha cedido a las exigencias de los partidos secesionistas, lo que significa una ofensa a la Constitución y un escarnio para la dignidad de España. Y eso suponiendo que la decisión del César no esconda un propósito más torticero: menoscabar la autoridad del Monarca y desprestigiar su imagen para facilitar en su día el derrocamiento de la Monarquía parlamentaria.
Felipe VI ha brillado por su ausencia en Barcelona y Carlos Lesmes ha subrayado el lamento general de la judicatura española por el veto gubernamental que ha padecido el Monarca. La opinión pública permanece atónita ante tanto despropósito. Y el Rey, con el sentido de la responsabilidad que le caracteriza, se ha comportado como debe, como un Monarca constitucional que acepta, aunque en este caso no comparta, la voluntad de un Gobierno zarandeado por la incontenible ambición de poder de quien lo preside.
Al terminar el acto, José Antonio Ballesteros, vocal del Poder Judicial, se ha levantado para gritar un “Viva el Rey”, coreado por todos los presentes, que retumbó hasta llegar al Palacio de la Moncloa, ensordeciendo los oídos de Pedro Sánchez.