Rafael Nadal, en plena resaca del paroxismo alcanzado tras ganar por decimotercera ocasión la Copa de los Mosqueteros, hubo de volver a cumplir con la tradición. Pasó el mejor deportista español de la historia por el posado con la Torre Eiffel detrás, delicia de los anuarios. Es lo que toca, el peaje por abrazar la gloria. Y le ha tocado 13 de las 15 veces en las que ha participado en Roland Garros. Una barbaridad sólo a la altura de los 20 títulos de Grand Slam cosechados, cifra que le coloca a la altura de Roger Federer.
Pasado ese ritual, y con ganas de descansar, el tenista manacorí atendió a los medios de comunicación al pie de la escalera del avión que le ha llevado a Mallorca. "Las dos cosas te hacen ilusión. Ganar es la esencia del deporte. En la alta competición lo que cuenta es la victoria. Pero le añades una satisfacción mucho mayor cuando uno sabe que ha tenido que hacer sacrificios y esforzarse para lograr su objetivo. Eso es lo que te da la satisfacción personal", avanzó.
Fue preguntado el icono balear por los problemas que ha atravesado durante los meses de confinamiento. Eso sí, sin atender en este punto a las complicaciones psicológicas que le generó el impacto de la pandemia y que fueron expuestas por su entrenador, Carlos Moyá, justo antes del inicio de la aventura parisina. Cuando acababa de perder por primera vez en Roma desde 2017, tras pasarse seis meses parado.
"Después del confinamiento he estado mal, he pasado muchas semanas entrenando poquito. He tenido pocas posibilidades de entrenar de la manera que me habría gustado, sobre todo los primeros meses después del confinamiento. El cuerpo se resintió un poco de todo ese parón. Los cuerpos con muchos kilómetros encima, como el mío, un parón drástico como el que tuvimos, hace que las situaciones de vuelta a la normalidad del trabajo sean más complicadas. En mi caso, desgraciadamente, el cuerpo respondió mal durante varios meses. Poquito a poco se fueron enderezando las cosas, pero fueron meses complicados", narró.
Asimismo, reflexionó sobre el paso del tiempo. Porque debutó en 2005 y desde entonces sólo ha perdido dos partidos en la tierra batida francesa. "Lo que ha cambiado es la vejez, hay 15 años de diferencia que es lo único negativo de todo. El resto, las cosas básicas, importantes, de mi vida, no han cambiado mucho. Sigo viviendo en el mismo lugar, tengo los mismos amigos. Mi 'modus vivendi' fuera de los torneos ha cambiado relativamente poco", defendió.
Y se proyectó hacia el futuro antes de entrar de lleno en los obstáculos mentales que germinaron durante la cuarentena. "No soy de hacer planes a tan largo plazo. Tengo cosas entre manos, la fundación, la academia y otras cosas que seguro irán apareciendo. Con la ilusión de vivir experiencias nuevas, de aprender y de ver qué depara el futuro. Por ahora sigo jugando al tenis", aclaró.
Se despidió, camino del hogar, así: "(experiencia al convivir con el virus) Con tristeza. Soy una persona sensible y cuando veo tanto sufrimiento, tantas muertes y tanta gente pasándolo mal, sufro. En un momento dejé de ver las noticias porque me creaban un estado de tristeza que no era sano. Lo he vivido con preocupación, lo sigo viviendo con preocupación, porque las cosas vuelven a ir de forma no adecuada". "Confío en que esta pesadilla se termine cuanto antes y que la gente pueda volver a vivir en un momento más agradable y más feliz", sentenció. Se ha ganado el anhelado reposo en esta 2020 tan exigente.
Por otro lado, Jelena Djokovic, mujer de Novak, ha querido mandar un cariñoso mensaje a Rafael Nadal. Lo ha hecho a través de las redes social, con la intención de felicitarle por su triunfo en la final de Roland Garros, aunque haya asestado a su marido una de las derrotas más indigestas de toda su trayectoria deportiva.
"Amor y respeto por la maravillosa familia Nadal. ¡Qué hazaña tan increíble! Enhorabuena a la familia Nadal, su equipo y a todos los fans", ha publicado la balcánica, que ejerce como directora de la Fundación Novak Djokovic. en la red social Twitter.
Y su siguiente mensaje fue dirigido para su marido. "Te apoyamos, amor. Muy, muy orgullosos de ti. Siempre contigo, vamos a superarlo", le dedicó a 'Nole', número uno del circuito masculino y que venía sin una derrota en este año. Pero que ha quedado atrás en la carrera por alcanzar los 20 'majors' que ya tienen Nadal y Federer, El nacido en Belgrado dijo este domingo que el español es "el rey de la tierra batida", algo que, aseguró, "sufrió" en carne propia. Y se ha desayunado con la prensa de su país destacando la derrota "más grave" de su carrera.