"El proceso de adecuación de los espacios se ha completado con una revisión de las colecciones y una actualización del discurso para hacerlo más claro y más equilibrado", explica el Museo Naval en un comunicado, en el que añade que se ha llevado a cabo también la renovación de algunos elementos museográficos y de todos los soportes de información.
Con una inversión de 1.650.000 euros y una superficie de 1.575 metros cuadrados, el Museo Naval renueva así su imagen, que comienza con nuevo acceso, así como con la reforma estructural de las salas y la reestructuración de sus colecciones.
Historia del edificio
A lo largo de su historia, el Museo Naval ha recorrido distintas sedes hasta llegar a su emplazamiento actual en el Cuartel General de la Armada. La primera, en 1843, fue el Palacio de los Consejos de la calle Mayor, pasando muy poco después a la desaparecida Casa del Platero, y en 1853 al Palacio de los Ministerios, antigua residencia de Godoy situada en la plaza de la Marina Española, que albergaba también al Ministerio de Marina.
En 1915 se decidió la construcción de una nueva sede ministerial, que fue proyectada por los arquitectos Francisco Javier Luque y José Espelius en estilo ecléctico. El museo quedó instalado en la primera planta del nuevo edificio, alrededor de dos grandes patios interiores cubiertos por vidrieras. El arquitecto Miguel Durán fue el encargado del acondicionamiento del nuevo espacio expositivo, que quedó inaugurado el 12 de octubre de 1932.
El contralmirante Julio Guillén Tato, su director entre 1933 y 1972 (excepto entre 1936 y 1941), se encargó de la implantación del nuevo Museo, siguiendo en su diseño las principales novedades museográficas de la época y consiguiendo dar el impulso definitivo a la institución.
En 1976, la construcción de un edificio anexo para la ampliación del Cuartel General de la Armada permitió trasladar la zona de oficinas, talleres y biblioteca al nuevo emplazamiento y ampliar la superficie expositiva del museo al doble del espacio original. En 1992, el contralmirante José Ignacio González-Aller, director del museo entre 1991 y 2000, emprendió una última reforma que supuso una nueva reestructuración de la exposición permanente. La intervención se ejecutó en dos fases, la primera concluida en 1994, y la segunda en el año 1999, ambas inauguradas por los Reyes, y permitió una nueva ampliación del espacio expositivo, la mejora del control de las condiciones ambientales de luz, temperatura y humedad y la disminución de la contaminación ambiental y acústica en las salas. (Museo Naval)