Somos lo que comemos. La alimentación es fundamental para cuidar la salud, más aún en tiempos de pandemia. En el libro ¿Qué comes?, el doctor Miguel Ángel Martínez-González, catedrático de Medicina Preventiva y Salud Pública, hace hincapié -junto a la periodista Marisol Guisasola- en la importancia de una buena nutrición para “resistir” al coronavirus y otras enfermedades.
En sus páginas advierte de que la Covid-19 “se puede prevenir comiendo de un modo sano”, pues recuerda que hay factores como “la enfermedad cardiovascular, la diabetes o la obesidad” que pueden agravar la infección. Así, avisa de que el riesgo de muerte por coronavirus es “hasta un 50% superior en personas con diabetes que en quienes no la padecen”. “Por eso es tan crucial la pregunta ¿qué comes?”, señala. “Comer con ciencia y a conciencia es crucial para resistir”, afirma.
En 2019, el Informe Bloomberg seleccionó a España como “la mejor en hábitos alimentarios” gracias a su dieta mediterránea. No obstante, el doctor ha puntualizado en una entrevista con El Imparcial que en la actualidad esta dieta difiere bastante de la que tenían nuestros abuelos: “Que España se base en la dieta mediterránea es algo del pasado. La dieta mediterránea es la de nuestros abuelos, no la que se sigue hoy”. En este sentido, defiende que ahora la gastronomía española está “bastante americanizada” e influenciada por otras culturas: “Ahora se come en un día la carne que habría que comer en un mes”, lamenta.
“La obesidad es la pandemia del siglo XXI”, repite este experto a lo largo de su obra. Según los datos y estudios recogidos en ¿Qué comes?, el sobrepeso registra más de cuatro millones de muertos al año en todo el mundo. De hecho, se trata de una enfermedad que ha multiplicado por seis el número de pacientes desde 1975 con más de 650 millones de obesos. “Lo raro hoy día es que alguien esté en su peso normal y saludable”, declara.
Concretamente, el 70% de la población adulta española tiene exceso de peso. Una cifra que aumentará hasta el 80% en 2030 y que supondrá un sobrecoste sanitario de casi el 60%, informa.
“Prevenir es mejor que curar”, advierte Martínez-González, quien recuerda que la obesidad y todos los problemas que ello genera (como la diabetes tipo 2, los infartos, los ictus, algunos tipos de cáncer o la depresión) se pueden evitar con una buena alimentación y hábitos saludables. “Nadie se acuesta delgado y amanece obeso. Todo el proceso se fragua poco a poco, y con frecuencia comienza en la infancia, que es cuando se forjan y consolidan nuestros hábitos”, defiende.
“De hecho, España es el peor país de Europa en este tema, junto con Grecia, Malta, Italia y Chipre, que empatan con nosotros. La tercera parte de los niños y adolescentes españoles de entre cinco y diecinueve años tiene exceso de peso”, comenta. Una paradoja que lleva a preguntarse “qué les ha quedado a estos niños españoles, italianos o griegos de aquel estupendo patrón de dieta que comían sus bisabuelos”. “La respuesta es obvia: nada de nada”, insiste. Están por debajo del consumo recomendado de frutas, verduras, legumbres y pescado; tienen galletas, cereales azucarados y bollería industrial en los desayunos…, enumera para ilustrar el fracaso.
Un fracaso, detalla, en el que la culpa no recae solo en la sociedad. “Poderoso caballero es don Dinero”, afirma para referirse a las multinacionales de alimentación y refrescos, que contribuyen al sobreconsumo, o a las farmaceúticas, que generan la necesidad de medicarse a personas sanas “cuando el nicho de mercado para un fármaco es reducido”, explica. “Para vender fármacos a los sanos, lo que hace falta es desarrollar medicamentos preventivos. Si no existen, se inventarán. Y si no existen enfermedades para ellos, se inventarán también nuevas enfermedades”, critica.
En el libro, pone como ejemplo los congresos de obesidad y las grandes revistas sobre riesgo cardiovascular. Reprueba que se centren en los “nuevos y maravillosos fármacos” contra la obesidad y no pongan el foco en explicar cuáles son los estilos de vida apropiados para que la población coma menos y deje de sobrealimentarse.
Una cuestión que sufren cada día los médicos, quienes se quejan de que los pacientes no valoran los consejos sobre dieta o estilo de vida y solo quieren que se les recete fármacos. “A mí me gustan los pasteles, los dónuts, las hamburguesas y las patatas fritas, ¿por qué voy a privarme de ellos si luego me tomo una pastilla que me pondrá el colesterol a raya?”, dice al tiempo que matiza: “No hay crecepelo que funcione, como no hay pastilla que puedas tomar después de hincharte a comer y no vayas a engordar”.
Así, Martínez-González advierte de que “muchos problemas leves, pero extremadamente frecuentes, se arreglan sin fármaco alguno”: perder peso, comer un poco menos, seleccionar buenos alimentos naturales, hacer actividad física de manera habitual o dormir lo suficiente ayuda a estar más sanos.
De este modo, el experto compara la obesidad con la pandemia del coronavirus. Martínez-González menciona la comodidad de la sociedad evitando, en términos generales, cumplir con las medidas de seguridad depositando toda su esperanza en la vacuna que erradicará el virus: “¿Por qué tanta gente tiene una confianza ciega en que la pandemia del coronavirus se solucionará mediante un futuro fármaco, con el que solo sueñan, y en cambio descuidan medidas elementales que están absolutamente a su alcance como usar la mascarilla, lavarse bien las manos, cuidar el aislamiento cuando está indicado y ser absolutamente concienzudo en las medidas de limpieza?”, critica.
Sin embargo, recuerda que -a diferencia del coronavirus- “la obesidad se ha tomado sus dos o tres décadas para desarrollarse y parece que está instalada para siempre”. “Para ella no hay vacuna ni fármaco que valga y ni siquiera inmunidad”, señala. De este modo, lamenta la “gran humillación” que supone para la Salud Pública que la diabetes tipo 2 sea la enfermedad crónica que más está creciendo, a pesar de ser una de las más fáciles de prevenir.
Así, teniendo en cuenta que la obesidad y todas las enfermedades que la misma conlleva suponen un peligro para el infectado por coronavirus, avanza que tanto esta pandemia como la de la Covid-19 suponen “dos enormes riesgos” simultáneos para el sistema sanitario. Por ello, insiste una vez más en que “en estos momentos de pandemia es fundamental controlar el peso corporal y la alimentación para que, si nos contagiamos, la infección sea asintomática o leve”.