Opinión

Rol de esqueletos (III)

FRACASA MEJOR

Miguel Ángel Gómez | Lunes 19 de octubre de 2020

Uno. El esqueleto Mark Strand hace de todo menos lo negativo.

Dos. El esqueleto Mark Strand, contando anécdotas en voz baja y sabiendo lo apetitosa que es la literatura, nos dice: “Ha amanecido otro día, otra fabulosa huida de los daños de la noche"

Tres. Escribe el esqueleto Mark Strand que ha llegado a un lugar donde todo llora por la marcha del mundo.

Cuatro. Escribe Mark Strand que cómo no desesperar; si el final ha llegado, también él pasará.

Cinco. El esqueleto Pasamanos desea bajar por la escalera a todo correr.

Seis. El esqueleto Niño tiene su propia habitación. Está enamorado del olor delicioso de la cena.

Siete. El esqueleto Mark Strand siempre se aferra a lo que procede del interior.

Ocho. Fuertes lluvias han llegado a su agotamiento.

Nueve. Todos somos una galería de esqueletos.

Diez. El esqueleto Representante se tomaba válium de literatura.

Once. Me veo a veces improvisando. Juego con fuego, queriendo llevar una vida de escritor como el esqueleto Hemingway en París era una fiesta.

Doce. El esqueleto Reseñista se consuela con hacer un montoncito de papeles, rociarlos con algún líquido inflamable y prenderle fuego.

Trece. El esqueleto Reseñista es el que sabe mirar en los ojos confidentes del poeta.

Catorce. Cuando hay cambios, el esqueleto Reseñista, asesina a su antes admirado autor, en el apartamento prestado, después del amor, golpeándolo con su punto de vista.

Quince. Sabía criticar porque lo hacía como las bestias.

Dieciséis. Abandono al esqueleto Schopenhauer y a Nietzsche, incluso al viejo esqueleto Kant. Me quedo contigo.

Diecisiete. El esqueleto Bataille sabe cómo explotar el error, escribe no escribiendo.

Dieciocho. Es esqueleto Eric Rohmer me da el comentario de inteligencia acerca del esqueleto Hitchcock.

Diecinueve. El esqueleto Gombrowicz sufre si lo deforman en los vastos salones del recuerdo.

Veinte. Dijo el esqueleto Pitol: “Confío en que algún día volverá la pantera”.

Veintiún. Dice el esqueleto Borges que hay personajes que tratan de oír el rumor del mar de la eternidad en pocas líneas.

Veintidós. El esqueleto Falta de Seriedad nunca llega con la rapidez de una bala.

Veintitrés. Los esqueletos poetas crecen en profundidad más que en extensión.

Veinticuatro. El esqueleto Fuera de Dudas está borracho de sí mismo.

Veinticinco. El esqueleto Rey de Sí Mismo abdica y se sienta al sol.

Veintiséis. El esqueleto Árbol Perdiendo Hojas tiene la sensación de estar dormido.

Veintiocho. El esqueleto Liebre sabe que caminar es una manera de viajar.

Veintinueve. El esqueleto Juramento tiene el presentimiento de que el período de auge no ha terminado.

Treinta. El esqueleto Esfuerzo Heroico se pone a cantar un himno melodioso.

Treinta y uno. Dijo bruscamente el esqueleto Elvis: “¡Tú quizá, pero yo no!”.

Treinta y uno. Dijo el esqueleto Viejo Desilusionado: “¿No quieres casarte conmigo”?

Treinta y dos. Noto al esqueleto Alcatraz gritando aleluya.

Treinta y tres. Noto al esqueleto Godot no librarse de ingresar en el ejército y llegar tarde.

Treinta y cuatro. Noto al esqueleto Cualquiera esconder su Locura negándose a asumir su carga.

Treinta y cinco. Noto al esqueleto Sollozante afirmar: “La vida pasó como un sueño”.

Treinta y seis. Noto al esqueleto soñador despreciado y desamparado.

Treinta y siete. Noto al esqueleto Muerte llegar como niebla que es como nube de humo. El amor se siente siempre hambriento y sediento. Abro el maletín de las medicinas. Todo cambia. Todo.

Treinta y ocho. Noto al esqueleto Ansioso merodeando a una hora avanzada de la noche.

Treinta y nueve. Noto al esqueleto Bohemio ajeno a modas que ve como verrugas infecciosas y más centrado en escribir anécdotas maravillosas cuando nada pasa.