Pedro Sánchez prefiere el pájaro en mano que los ciento volando. Sabe que con el apoyo de Podemos y los que a Podemos rodean tiene garantizada la aprobación de los Presupuestos Generales del Estado. Claro que le gustaría, de cara a Europa, que se sumara Ciudadanos y una parte del Partido Popular. Pero no quiere tropezarse con la muralla de un consistente Pablo Iglesias que no está dispuesto a hacer concesiones en la ley clave de la legislatura, que es la que aprobará los Presupuestos Generales del Estado.
Tal vez sea necesario hacer algún retoque para no renunciar a las suculentas ayudas europeas, pero esos retoques se harán de acuerdo con Podemos y con el proyecto podemita. Al presidente del Gobierno solo le interesa realmente permanecer en el poder y está seguro que lo conseguirá flanqueado por el podemismo y sus amigos secesionistas.
Después del error, del inmenso error, cometido por Albert Rivera cuando pudo formar Gobierno de 180 escaños con Pedro Sánchez, Inés Arrimadas se desvive brujuleando para que le hagan caso y mantener a Ciudadanos en la vida nacional. No sé si lo estará consiguiendo. Carece de fuerzas y Pedro Sánchez lo sabe. Se dejará querer, pero no se comprometerá a nada que pueda cuestionar el apoyo sustancial que le mantiene en Moncloa, es decir, el apoyo de legislatura.