El riesgo de infección en el ambiente interior es unas 20 veces mayor que al aire libre
El informe detalla además las medidas que pueden resultar eficaces para reducir el riesgo, como las mascarillas, la higiene, mantener la distancia, realizar actividades en exteriores, la ventilación y filtración en espacios interiores, evitar eventos con alta densidad de personas, o las recomendaciones específicas para el transporte público en ciudades y de largo recorrido.
Ventilación y filtración
● Para actividades en interiores, reducir en lo posible la duración y la cantidad de personas. Facilitar el teletrabajo para todos los puestos en que esto sea posible, y la escuela y docencia en general por internet cuando sea necesario.
● Recomendar bajar la voz en espacios interiores, dada la mucha mayor emisión de aerosoles respiratorios al hablar que al respirar (10 veces más) y sobre todo al gritar o cantar fuerte (50 veces más).
● Mantener abiertos espacios exteriores como parques, salvo medida extrema en caso de un confinamiento total, dada la mucho más baja probabilidad de contagio en exteriores que en interiores. Respecto a parques, playas y otros espacios abiertos, tener en cuenta al considerar su cierre que el contagio en espacios abiertos es 20 veces menos probable que en espacios cerrados en condiciones similares de distancia social. Además, facilitan la práctica de ejercicio físico que, además de ser saludable y rebajar el estrés, favorece el equilibrio del sistema inmunitario, que es lo más importante que tiene nuestro organismo para defenderse de las infecciones y, en concreto, del coronavirus.
● Para ventilar y filtrar espacios interiores y reducir riesgo de infección : a) conseguir una ventilación natural adecuada, abriendo puertas y ventanas; b) si no es posible la ventilación natural y existe un sistema centralizado de circulación de aire, evitar recircular el aire y suministrar aire exterior al sistema; o bien sustituir de 30 a 50% del aire recirculado por aire exterior; c) cuando a) y b) no son posibles filtrar el aire interior con purificadores de aire equipados con filtros HEPA (certificación que garantiza una alta retención de aerosoles de todos los tamaños) y germicidas sobre ellos. Probar y regular los diferentes modelos de filtros HEPA, donde existe una gran variación en calidad.
● Recomendar la ventilación frecuente y adecuada también en domicilios, especialmente cuando hay un conviviente infectado comprobado o probable.
● Para espacios interiores, incrementar la ventilación hasta 12,5 litros / segundo / persona (L/s/p). Los brotes de superpropagación se han observado con valores de 1 a 3 L/s/p. El Ministerio de Sanidad recomienda este valor, adaptado de las recomendaciones de expertos y de REHVA (Ministerio de Sanidad, 2020).
● Medir CO2 en espacios interiores con medidores de tecnología infrarroja no dispersiva (NDIR), de coste moderado (~150 Euros). Establecer un sistema para que cada escuela, empresa etc. disponga de un medidor que se comparte entre diferentes clases etc. Identificar los espacios que sobrepasan las 700 partes por millón (ppm), y priorizar las acciones de ventilación y adicionales en esos espacios.
● Considerar priorizar qué espacios se pueden mantener abiertos y con qué aforo basado en niveles de CO2, y en las diferencias de riesgo de contagio entre diferentes actividades, empezando con un programa piloto. Proponer que sea obligatorio a medio plazo disponer de un medidor en tiempo real de CO2 en locales publicos que sea visible desde todo el local, lo que es posible con un coste moderado.
● Permitir el uso de purificadores de bajo coste, consistentes en el ensamblado de un ventilador y filtros de alta eficacia, para situaciones de pandemia, como alternativa de coste más bajo a los purificadores comerciales con filtros HEPA. Esto permitiría disponer de soluciones viables que podrían aplicarse de forma generalizada en casos en que no se dispone de purificadores portátiles comerciales. Si se dimensionan adecuadamente, proporcionan una tasa de retención de aerosoles perfectamente adecuada. No hay ninguna razón objetiva para exigir que los filtros sean de tipo HEPA, como se indica por ejemplo en Ministerio de Sanidad.
● En espacios donde ventilación y filtrado no son posibles o suficientes (como cárceles, salas de espera de urgencias en hospitales etc.) utilizar sistemas de desinfección por rayos ultravioleta con diseño, instalación, y mantenimiento por profesionales, que eviten totalmente la irradiación de las personas.
● Evitar el uso de sprays de desinfectantes en aire exterior, por ejemplo con camiones de fumigación, dado que solo desinfectan las superficies, que no transmiten bien esta enfermedad, y que el virus pierde infectividad rápidamente con luz ultravioleta solar al aire libre. Desaconsejar el uso de sprays de desinfectantes (como hipoclorito sódico u ozono) en aire interior salvo que el lugar no vaya a ser ocupado en las 3 horas siguientes (o tras al menos 3 escalas de tiempo de ventilación, si dicha tasa ha sido determinada previamente por personal cualificado).
● No invertir dinero público a corto plazo en la compra de sistemas de limpieza de aire por plasmas, oxidación, fotocatálisis, o iones, a no ser que se confirme su seguridad. Hacerlo únicamente si se investiga simultáneamente el posible riesgo de formación de compuestos químicos tóxicos en el aire interior por estos sistemas, que no se ha investigado en la literatura científica hasta la fecha.