AL AIRE LIBRE

DE LA DEPRESIÓN A LA EUFORIA

Luis María ANSON | Miércoles 11 de noviembre de 2020
En líneas generales, la democracia española se distingue por la seriedad, la coherencia y la responsabilidad. De vez...

En líneas generales, la democracia española se distingue por la seriedad, la coherencia y la responsabilidad. De vez en cuando sufre los tirones bipolares que han caracterizado siempre a nuestra sociedad.

Ha bastado el anuncio de una vacuna todavía no suficientemente testada para que se haya disparado la euforia muy por encima de lo ocurrido en las naciones de nuestro entorno. La presión que sobre sectores claves de nuestra vida sanitaria y de nuestra vida económica ejerce la pandemia Covid-19, se ha visto abruptamente liberada. Y con exceso. Hay razones para el optimismo, pero no se pueden echar las campanas al vuelo. Quedan meses antes de que la vacuna ahora en marcha y las que puedan venir contengan eficazmente la extensión epidémica.

Sería grave que a la euforia ahora desencadenada sucediera una reacción depresiva. Es necesario que las autoridades nacionales, provinciales, autonómicas y municipales sean capaces de crear un clima realista. Y que los medios de comunicación audiovisuales, impresos y digitales respalden el equilibrio del que no debe salir la sociedad española.

Sería torpe no abrir los caminos a la esperanza. Sería cruel despejarlos de forma excesiva. Parece obligado en estos momentos el ejercicio de la prudencia política, sanitaria, social y económica. La verdad es que estamos en el principio del fin de la pandemia que nos ha asolado y arruinado. Y es de esperar que la buena administración de la realidad científica ahora anunciada se convierta en solidez para una sociedad deprimida que ha abierto, tal vez con exceso, los portales de la euforia.