Estos protagonistas no pueden ser otros que los pobres. Son los olvidados a los que la Iglesia no quiere olvidar pues este domingo celebra la IV Jornada Mundial de los Pobres. Es una oportunidad para recordar la predilección de Jesús por los pobres. Una invitación a mantener la mirada fija en quienes tienden sus manos clamando ayuda y pidiendo nuestra solidaridad. Una Jornada en la que el papa Francisco invita a toda la Iglesia a ser signo concreto del amor de Cristo por los últimos y los más necesitados.
Este año la Jornada Mundial por los Pobres se celebra en medio de una pandemia que ha zarandeado el mundo. Que ha dejado al descubierto la fragilidad humana y ha puesto en crisis muchas certezas. Ha puesto nuevos rostros a la pobreza. Como nos dice FRANCISCO en su mensaje con motivo de esta Jornada:” Este momento ha puesto en crisis muchas certezas, pero también hemos madurado la exigencia de una nueva fraternidad, capaz de la ayuda recíproca y estima mutua. Redescubrimos la importancia de la sencillez y de mantener la mirada fija en lo esencial. Este es un tiempo favorable para volver a sentir que nos necesitamos unos a otros, que tenemos una responsabilidad por los demás y por el mundo” .
Es verdad como nos dice que el Papa que “casi sin advertirlo, nos volvemos incapaces de compadecernos ante los clamores de los otros”. Y esto es gravísimo, pues todos somos culpables de que esta sociedad mire constantemente para otro lado y que los políticos sean incapaces-más bien inútiles- para erradicar esta otra gran pandemia, como es la pobreza.
En nuestro primer y desarrollado primer mundo vivimos muchos en “burbujas de cristal”. Un cristal empañado que no nos deja ver ese “cuarto mundo” que tenemos al lado de nuestras casas, de nuestros trabajos. Que nos impide “tender la mano al pobre”. Una actitud, como nos dice FRANCISCO, de aquellos que ”tienen las manos en los bolsillos y no se dejan conmover por la pobreza, de la que a menudo son también cómplices”. Por eso, y como nos pide el Papa, ahora más que nunca, “tiende tu mano al pobre”.
Una frase simple pero con la suficiente profundidad para que no nos deje indiferentes. Como suponemos les sucederá a nuestros obispos que este lunes comienzan la segunda Asamblea Plenaria anual de la Conferencia Episcopal Española. Una reunión a la que asistirán por primera vez, los prelados recién nombrados y que servirá a los que han dejado o dejarán sus diócesis próximamente. para encontrase con sus hermanos en el nuevo episcopado de nuestra Iglesia particular.