Detrás de una cuesta arriba siempre viene una cuesta abajo. Ahora el virus nos da un respiro y muy poco a poco vamos mejorando los datos. Debemos aprovechar para recomponernos por si se revuelve de nuevo.
Si pasa y empiezan a empeorar los indicadores, ahora que ya sabemos que lo único que consigue detener la cadena de transmisión del virus es tomar medidas de restricción de la movilidad, tenemos que confinarnos pronto lo que sea necesario. Decía el otro día que si fueran bombas nos esconderíamos en el metro. No por no querer ver que te atacan debemos hacer como si no ocurriera. Podrá afectar la economía, pero si es de forma corta y planificada, evitaremos colapsar los recursos sanitarios y nos hará no perder la confianza en el sistema sanitario para seguir manteniéndola.
En Madrid, a pesar de que se mantienen las restricciones, ya se nota que hay confianza y se ve mucho más movimiento.
Ahora tenemos que aprovechar para tratar de vaciar los hospitales. Este respiro no es para que se relajen las medidas individuales, al contrario. No bajemos la guardia, seamos prudentes, el virus está ahí. Sigamos a lo nuestro porque todo depende de nosotros mismos.
Arranca otra semana. En esta confirmamos la buena tendencia. ¡Vamos a por ella!