Solo unas horas después, Felipe González ha declarado que los secesionistas catalanes y los proetarras vascos “no son interlocutores válidos” porque “representan un nacionalismo que trata de romper la cohesión y la solidaridad entre españoles y son partidarios de que se desguace España”.
“Eso es cualquier cosa menos progresista”, ha añadido el gran político socialista. “Ni ERC ni Bildu están interesados en un proyecto que fortalezca a España como espacio público compartido” y además “tienen implícitas unas contradicciones que no permiten hacer un proyecto de país”. Felipe González ha afirmado también que jamás aceptaría capacidad de interlocución a Bildu e inmediatamente después ha arremetido contra Adriana Lastra, portavoz del PSOE. “A mí nadie me manda callar. Hablo cuando tengo que hablar”, ha clamado el expresidente del Gobierno, añadiendo a continuación algo que forma parte de la esencia del PSOE: “Si alguien me manda callar diciendo que es socialista, yo sé que no es socialista”.
Finalmente, Felipe González, en sus declaraciones a Onda Cero, ha asegurado que tiene un “sentimiento de orfandad”. El que fuera presidente del Gobierno durante catorce años asegura que no entiende el socialismo sanchista y que eso le produce profunda inquietud.