Marc Márquez decidió en noviembre de 2019, tras haber certificado la conquista de su sexto Mundial de MotoGP, invertir en salud. Para ello se puso en manos de los especialistas y se operó el hombro derecho con la finalidad de lograr que en el medio y largo plazo no le diera problemas. "El piloto del equipo Repsol Honda ha elegido realizar la operación como medida preventiva después de una consulta médica. La operación será similar a la realizada en su hombro izquierdo a finales de 2018", señalaba, entonces, su escudería.
Los meses pasaron y la articulación no se estaba recuperando en los plazos previstos. Por ello, la irrupción de la pandemia le vendría bien al plan de rehabilitación pautado para el catalán, como él mismo confesaría. El retraso del campeonato de 2020 le daba más oportunidades de optar a revalidar el título. E intentaría sacar brillo a su candidatura, caídas mediante, cuando pudo estrenar pilotaje.
Sin embargo, con celeridad, el 22 de julio, el astro de Honda se fue al suelo en plena carrera y lo pagaría caro. Hubo de ser intervenido dos días después de una fractura en el tercio medio del húmero del brazo derecho. Su competitividad le llevó a pasar el examen médico que le proporcionó el permiso para correr en el circuito Ángel Nieto de Jerez de la Frontera, en el Gran Premio de Andalucía de MotoGP.
Había sido declarado "apto" al haberse corroborado que el nervio radial no había sufrido ningún daño. Esta era la gran preocupación del piloto y de los médicos que le atendieron desde el primero momento, pues bien podría ser la causa principal de complicaciones en la rehabilitación. Con todo, Marc se enfundó el mono y lo intentó, mas hubo de bajarse de la moto en la primera clasificación, sin poder completar más que una vuelta. El daño podría agravarse y decidieron entre todos parar. Y sentarse a reflexionar en frío.
"Cuando me he probado esta mañana lo veía factible pero esta tarde, ya sea por el calor o por la fatiga de la mañana, he parado en boxes y cuando he salido he visto inmediatamente que algo pasaba. Ya sea por la inflamación o algo, me quedaba sin fuerza. Ahí es cuando uno tiene que ser realista y como le prometí a Honda al hablar de esto, hay que escuchar al cuerpo y mis sensaciones y he visto que podía ser peligroso, y cuando hay peligro por medio es mejor apartarse", sintetizó el piloto, que relató que "en la Q1 he salido y les he dicho que si notaba la misma sensación de quedarme sin fuerza en el brazo iba a parar y no lo iba a intentar, y es lo que he hecho". "Honda en todo momento ha respetado mi decisión y quiero agradecer todo el esfuerzo de los doctores, de los fisios, de los mecánicos y del equipo, que ha hecho posible estar aquí. Han hecho posible mi ambición y mi sueño, que era probarme. Eran las ganas que tenía. Lo he podido hacer, pero no ha podido ser".
El 3 de agosto, 13 días después de la primera intervención en el húmero derecho, el equipo del Hospital Universitari Dexeus de Barcelona acometía una segunda operación en la zona. Para sustituir la placa de titanio que le colocaron en una anterior intervención, porque estaba dañada por acumulación de estrés. "Ha seguido siempre las indicaciones médicas y las sensaciones de su cuerpo. Desgraciadamente, un sobreestrés ha provocado esta rotura. Ahora toca esperar 48 horas para calibrar el tiempo de recuperación”, explicó el doctor Xavier Mir.
A finales de ese mes se constató el peor augurio: la lesión necesitaba de tres meses de recuperación, con lo que su temporada se acababa de ese modo. "El objetivo tanto de Márquez como del equipo Repsol Honda es el de regresar a la competición cuando el brazo esté totalmente recuperado. HRC no se marca un gran premio concreto para el regreso del actual campeón del mundo y seguirá informando sobre la evolución de su recuperación", expuso el equipo en una nota. Y Alberto Puig, el director deportivo del equipo, manifestó lo siguiente: "Se ha hablado mucho sobre la recuperación de Marc y de los plazos, pero nosotros desde el primer momento, tras la segunda operación, hemos dicho que el único plazo que existe es el de que esté recuperado al cien por cien de su lesión. No queremos precipitarnos. Cuando Marc se encuentre en condiciones de volver y competir como él sabe, entonces pensaremos en el siguiente objetivo".
Pero pasaron los meses y las noticias no resultaban nada optimistas. Hasta que en este 3 de diciembre saltaron las alarmas. Las cámaras de La Sexta cazaron a Julià Márquez, padre del piloto, en las inmediaciones del Hospital Ruber Internacional de Madrid. Le preguntaron por los rumores que apuntaban hacia una tercera operación para sanar la compleja lesión y el progenitor trató de negar la evidencia.
Hasta que, ya en horario nocturno, Repsol Honda hacía oficial el entuerto. "En el día de hoy el piloto ha sido intervenido en el hospital Ruber Internacional, de Madrid, de una pseudoartrosis del húmero derecho", señalaba la escudería en un texto que ha aclarado que "la intervención quirúrgica se ha prolongado durante ocho horas y ha transcurrido sin incidencias". La intervención ha corrido a cargo de Samuel Antuña, Ignacio Roger de Oña, Juan de Miguel, Aitor Ibarzabal y Andrea García Villanueva. Y ha consistido en "la retirada de la placa previa y la colocación de una nueva placa con aporte de injerto de cresta ilíaca, asociado a un colgajo libre cortico-perióstico". La consolidación de la fractura se había estacado. Ahora se estima que Marc habrá de estar en el dique seco hasta mayo de 2021. Enfangando la continuidad de su estatus legendario.