Opinión

Necesidad de inclusión de los más frágiles

EN LA FRONTERA

Rafael Ortega | Sábado 05 de diciembre de 2020

El pasado jueves, festividad de San Francisco Javier, hemos celebrado el Día Internacional de las Personas con Discapacidad y con tal motivo no podían faltar las palabras del Papa que nos ha dicho que “para reconstruir mejor nuestra sociedad es necesaria la inclusión de quienes son más frágiles”. “Una voluntad común-nos dice FRANCISCO- que pueda desencadenar sinergias entre las organizaciones tanto civiles como eclesiales, para edificar, contra toda intemperie, una casa sólida, capaz de acoger también a las personas con discapacidad, porque está construida sobre la roca de la inclusión y de la participación activa”.

El Papa nos vuelve a recordar las amenazas de la cultura del descarte, una cultura, que defiende que “partes de la humanidad parecen sacrificables en beneficio de un sector humano digno, y no se considera ya a las personas como un valor primario que hay que respetar y amparar, especialmente si son pobres o discapacitadas”. Habría que recordar a algunos políticos que como nos dice FRANCISCO ,“hay personas con discapacidades incluso graves que, aun con gran esfuerzo, han encontrado el camino hacia una vida buena y rica de significado, como hay muchas otras “normalmente dotadas” que sin embargo están insatisfechas, o a veces desesperadas. También el Papa nos pide “prestar especial atención a las personas con discapacidad que aún no han recibido los sacramentos de la iniciación cristiana: estas podrían ser acogidas e incluidas en el itinerario de catequesis para la preparación a estos sacramentos”.

La fecha del 3 de diciembre para celebrar este Día Internacional de las Personas con Discapacidad fue aprobada por la ONU el 14 de octubre de 1992, con el propósito expreso de que en esa jornada se celebraran reuniones de diversa índole para llamar la atención acerca de la situación de las personas con discapacidad, en relación con su calidad de vida, la salud, la educación, el trabajo, la recreación, el deporte, el disfrute del tiempo libre y el ejercicio de los derechos sociales, económicos, civiles, políticos y culturales de ellas.

Queremos recordar aquí también a los compañeros y medios a los que la Comisión Episcopal para las Comunicaciones Sociales ha concedido los Premios BRAVO .Con estos galardones se reconoce “por parte de la Iglesia, la labor meritoria de todos aquellos profesionales de la comunicación en los diversos medios, que se hayan distinguido por el servicio a la dignidad del hombre, los derechos humanos y los valores evangélicos”. Así, Premio ¡Bravo! Especial: Asociación de la Prensa de Madrid en su 125 aniversario; Premio ¡Bravo! de Prensa: Fernando García de Cortázar SJ; Premio ¡Bravo! de Fotoperiodismo: Fernando Lázaro por la foto de la morgue del Palacio de Hielo, publicada en la portada de El Mundo, el 8 de abril de 2020;Premio ¡Bravo! de Radio: Programa ‘Documentos’ de Radio Nacional de España; Premio ¡Bravo! de Televisión: TRECE, por su aportación al pluralismo en el panorama televisivo en este año; Premio ¡Bravo! de Cine: Goya Producciones por su documental Morir en Paz, de Andrés Garrigó;Premio ¡Bravo! de Nuevas Tecnologías: CateQuizis de la productora de Infinito Más Uno; Premio ¡Bravo! de Música: Rozalén; Premio ¡Bravo! de Publicidad: la campaña Ropa Vieja de la agencia CHINA para Adolfo Domínguez y Premio ¡Bravo! a la Labor diocesana en Medios de Comunicación: Ángel Cantero de la Fuente, de la archidiócesis de Valladolid.

Felicidades a todos.