El Real Madrid se ha encontrado con un fin de semana mucho más amigable de lo esperado. La visita al Pizjuán se presentaba como un hueso muy duro, antes de jugarse el acceso a los octavos de final de la Liga de Campeones, de tú a tú, con el Borussia Mönchengladbach. Y tras haber firmado otra debacle contra el Shakhtar Donetsk que puso patas arriba a la delegación madrileña.
Sin embargo, con Zinedine Zidane negando que fuera a dimitir, los jugadores respondieron ante el Sevilla y arrancaron un triunfo convincente que aclara el horizonte. Al menos desde el prisma anímico. Y a ese punto psicológico bien puede ayuar la recuperación del capitán. No obstante, Sergio Ramos sigue machacándose para acortar plazos de su infortunio y llegar al evento más importante en lo que va de curso.
Ya pudo haber viajado a territorio andaluz, pero el equipo médico y técnico decidieron no forzar y guardarle para el trascendental enfrentamiento de Champions. Nunca en la historia el Madrid se ha quedado apeado en la fase de grupos, con lo que la presencia del central nacido en la localidad sevillana de Camas resulta primordial. Por ello se le ha esperado y este domingo entrenó ya con intensidad en la sesión dominical de la plantilla madridista.
Zidane, que todavía no tiene clara la comparecencia de Dani Carvajal -otro puntal defensivo, que sigue trabajando al margen a tres días del partido-, sabe que Ramos no va a faltar. El defensor ha comunicado que sus sensaciones no paran de mejorar, también en la fría mañana dominical que les ha acogido en Valdebebas. Así que ese pilar estará presente en el centro de una defensa de rendimiento guadianeso sin él.
Diferente es el caso de Carvajal -no pudo desenvolverse al ritmo de sus compañeros, pero tiene margen-. El lateral se limitó a seguir el proceso de recuperación del infortunio muscular sufrido, con trabajo específico de recuperación sobre el césped. La idea de todos es que pueda estar en condiciones de enfrentar al hueso germano. No podrán arribar a ese puerto los indispensables Fede Valverde y Eden Hazard. Tampoco Mariano Díaz.
Por otro lado, la otra cara de la moneda se localiza en Barcelona. El club azulgrana se las prometía muy felices tras encadenar victorias ligueras y continentales. Este sábado paladeaban la oportunidad de engancharse al tren por el título doméstico, pero se chocaron de frente con su inconsistencia y cayeron en la cancha del Cádiz, proporcionando a los gaditanos su primer triunfo del año en casa.
Y los catalanes, además, trajeron en la maleta de vuelta una mala noticia más. El extremo francés Ousmane Dembélé sufrió una elongación en los isquiotibiales del muslo derecho. Su baja, la enésima, no tiene tiempo de regreso determinado. 'El Mosquito', que estaba despuntando al fin en su rendimiento, con 11 goles en estos meses de curso, salió como suplente, en la segunda mitad, pero su físico se resintió de nuevo.
Así, uno de los jugadores más desequilibrantes y en mejor estado de forma de un colectivo no muy fluido en ataque no contará para el partido del próximo martes ante el Juventus, en el que el Barcelona se jugará el primer puesto del grupo, con los beneficios que esa plaza conlleva de cara al sorteo de octavos. No estarán tampoco nombres como Gerard Piqué, Sergi Roberto, Ansu Fati y Samuel Umtiti. De repente, con la cuarta derrota en 10 jornadas en Liga, vuelven los nubarrones a circundar a Ronald Koeman.