AL AIRE LIBRE

EL DEPORTE CONTRA EL RACISMO

Luis María ANSON | Jueves 10 de diciembre de 2020
Si Léopold Sédar Senghor y Aimé Césaire, creadores del movimiento la negritud, se levantaran hoy de sus tumbas...

Si Léopold Sédar Senghor y Aimé Césaire, creadores del movimiento la negritud, se levantaran hoy de sus tumbas, se sentirían satisfechos al comprobar lo que se ha avanzado en las sociedades occidentales para superar el racismo. Queda todavía mucho terreno que recorrer, pero, como cuestión de hecho, un porcentaje elevado de catedráticos de Universidad en Estados Unidos y Brasil, por poner dos ejemplos, pertenecen a la raza negra y un político de color, Barack Obama, ha sido presidente de los Estados Unidos de América, la primera potencia del mundo.

La superioridad de la raza negra en muchos sectores es evidente y entre esos sectores se encuentra el deporte. En atletismo, en baloncesto, en fútbol, por citar tres ejemplos, hombres y mujeres de color se imponen habitualmente a las demás razas del mundo.

El primer futbolista negro de envergadura que jugó en España fue Larbi Ben Barek. Era marroquí, pero pertenecía a la raza negra, y con él el Atlético de Madrid consiguió dos campeonatos de Liga. En una ocasión, Alfredo Di Stéfano me dijo que nunca había visto un jugador de tanta calidad como Ben Barek. Coincidía en eso con Gaínza, el gamo de Dublín, internacional indiscutible durante once años y según Pedro Escartín, que vio todo el fútbol del siglo XX, el mejor jugador español después de Ricardo Zamora. “Solo se podía controlar a Ben Barek haciéndole falta”, nos dijo Gaínza en un almuerzo en el ABC verdadero, al que asistió al completo la delantera de fuego del Athletic de Bilbao: Iriondo, Venancio, Zarra, Panizo y Gaínza.

Escribo estas líneas con la satisfacción que me ha producido la reacción de los jugadores del Paris Sant-Germain, del Istanbul Basaksehir y de la opinión pública francesa frente a un insulto racista por parte del cuarto árbitro. En un alarde de dignidad, se retiraron del campo los 22 jugadores, suspendiéndose el partido. Ayer, en la prolongación, protagonizaron de rodillas un homenaje a la raza negra. Los blancos occidentales han tardado mucho en avergonzarse de uno de los pasajes más lamentables de la historia universal, cuando durante varios siglos se dedicaron a cazar esclavos en el África negra para trasladarlos a sus colonias americanas. Allí padecieron, sobre todo en Estados Unidos, pero también en Cuba, en la República Dominicana, en Brasil, en Colombia, en Panamá… las mayores atrocidades. En la democracia norteamericana hubo legalmente esclavitud hasta que concluyó la guerra civil en 1865 y se mantuvo la discriminación racial hasta hace solo unos años. Por eso es necesario que celebremos hoy como se merece la reacción que se ha producido en París ante el insulto racista de un árbitro desnortado.