Opinión

Pablo Medrano de Arriba en la cresta de la Robótica e Inteligencia Artificial

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Diego Medrano | Jueves 10 de diciembre de 2020

Uno viene aquí, como Umbral, a hablar de su primo. Pablo Medrano de Arriba es madrileño, ingeniero de sonido y artífice de una compañía que no deja de crecer: Casual Robots. Su profesión es la música, empezó de chico de los recados para una discográfica hasta que gana el premio SGAE por el disco de Sabina (2003), disparadero de toda su carrera al mando de los teclados, primero con Carmen París, luego Sergio Dalma, más tarde Ana Torroja, después Malú y finalmente Alejandro Sanz (EMI de la música latina como gran colofón). Los robots fueron su vocación, el tiempo libre musical, los años vacíos donde no hay giras, y paso a paso se ha convertido en la colección privada más importante de Europa. ¿Robots de 200/300 mil euros? Y superiores.

Pablo Medrano de Arriba fue el chico de los rizos enamorado de las mujeres guapas y los mecanos. El entusiasta y friki de La Guerra de las Galaxias. El poeta con las manos en los bolsillos de camino al Instituto de Enseñanza Media Beatriz Galindo. El hechizado por las máquinas de camino a O´Donell o Sainz de Baranda. Su padre, años 80/90, Samuel Medrano fue elegido por dos publicaciones nacionales como la pura élite entre los 50 mejores economistas de España. Su madre, Consuelo de Arriba, lleva la literatura dentro, un mundo mágico asequible a muy pocos, la absoluta riqueza interior de mujer cultivada y el oro de una risa que no acaba. Pablo Medrano de Arriba está en la vanguardia de la Robótica e Inteligencia Artificial desde la pasión, no formación, lo que es una segunda garantía, lo que le emparenta sin él pretenderlo con Leonardo da Vinci y los grandes ingenieros artistas. La robótica puntera del país pasa por Casual Robots y su reciente robot Zenbo despierta todas las cosquillas juntas internacionales, a punto del infarto.

La nueva psicología cognitiva pasa por la robótica, todos los problemas mente-cuerpo serán digitalizados, las mayores averías corporales serán apenas un gadget donde la alta informática hace y hará mejor la vida de los lisiados, el Tercer Ojo es ya digital, de la máquina de Turing al Deep Blue, de la Computación Universal al Cerebro Máquina, de los robots cognitivos de Shakey al aprendizaje automatizado y el conexionismo, redes neuronales de por medio, todo será empresa mecanizada, evolución sin biología, tornillos y chapas por doquier, donde la cabeza parlante pronto recitará La divina comedia sin haberla leído. Ahí se encuentra Pablo Medrano de Arriba, atrás sus tiempos de pinchadiscos en ratos libros, más atrás su vodkas y rubias eléctricas en estaciones de esquí del alma entera, siempre Madrid, de la raza de los apasionados, aquellos que descansan trabajando, quienes inventan otro mundo posible sin dedicarse a llorar y sí a ahorrar lo invertido. El mantra es bien conocido: “El Santo Grial de la Inteligencia Artificial es comprender al hombre como una máquina”; “La Inteligencia Artificial intenta alcanzar una teoría general de la acción inteligente en Agentes: no simplemente para humanos y animales sino para individuos en un sentido completo, amplio y revolucionario”. El futuro es hoy.

Pablo Medrano de Arriba es el sabio distraído, tiene como Bea su hermana la risa de su madre en los labios de bondad, se le caen en ocasiones un poco las cejas a media asta, y vive enraizado en el ejército interior, como su hermano Sergio en el de las Fuerzas Armadas de su mujer Marisa aureolada de Tenientes Coroneles, sin dejar para mañana lo que hoy puede hacerse. Viviremos rodeados de “agentes”: máquinas capaces de comportamiento inteligente donde los llamados físicos, tanto un robot como un programa de ordenador, interactuarán con humanos; cierto es que la mayoría de investigaciones en IA se centran en los virtuales o software como modelos que ocupan un entorno digital dentro de un ordenador, pero llegarán los físicos. La distinción entre agentes físicos y virtuales no está clara para los técnicos pero las investigaciones permiten experimentar con agentes virtuales que ocasionalmente adquieren una ejemplificación física al descargarse en un cuerpo robótico. Agentes y sus derivados: Subagentes.

La vanguardia robótica pasa en Madrid por Casual Robots y la Inteligencia Artificial es Ciencia Empírica desde Marvin Minsky (1927). Lo convulso de la IA es que es Ciencia, sí, pero también Ingeniería. El desafío mayor lo apuntó el propio Minsky: “El objetivo es construir una máquina capaz de pensamiento, conciencia y emociones. Los humanos no son más que ordenadores elaborados”. He ahí la llamada IA Fuerte. La Débil: “Desarrollar teorías de la inteligencia humana y animal para, a continuación, poner a prueba estas teorías construyendo modelos operativos, normalmente con la forma de programas de ordenador o robots”. ¿Y cómo un tío con un sueldo de la música puede llegar a robots de cien millones de las antiguas pesetas?, me pregunta un camarero. Porque los hace él, amigo mío, cambia piezas, busca otras, y el mecano general es un tente o tetris por él construido. La poesía de Pablo Medrano de Arriba, desde su barrio del Retiro, es soñar sin descanso otro mundo posible para todos nosotros, apoyado en su mujer Cati y su hijo, seguro en el paso y al cabo entero de la calle. Felicidades.