Opinión

Oro, incienso y vacunas

ESCRITO AL RASO

David Felipe Arranz | Lunes 14 de diciembre de 2020

Cerca de 11.000 millones de euros mensuales van a recibir las empresas y los autónomos germanos, según ha dicho el ministro de Finanzas alemán, amén de un paquete extra de apoyo de entre 200.000 euros hasta medio millón para aquellas empresas castigadas por el coronavirus. Merkel ha preferido un endeudamiento récord del país a dejar caer a sus empresarios. En los colegios se preocupan especialmente de los alumnos que no puedan permanecer en casa porque sus padres han de ir a trabajar, e incluso se amplían los permisos pagados para los progenitores que se queden a cuidar de su prole en el hogar, durante los días de cierre. Angela en el País de las Maravillas, comparado con las previsiones españolas, puesto que aún no se sabe muy bien cómo ni cuándo se van a distribuir a nuestros emprendedores estas ayudas.

Angela ha disparado sus cañones contra el coronavirus, porque las restricciones más suaves no han surtido efecto: los pensionistas, los grandes damnificados de Europa y Estados Unidos, esperan una señal de sus dirigentes, y en Alemania se la han dado: allí está prohibido recortar las pensiones, y se ha anunciado un fondo de reserva generoso de los años de la abundancia, ante la ola de desempleo que se avecina. Occidente añora ya los buenos tiempos del trabajo estable, la dulce jubilación y las mitologías del Mediterráneo; el viejo continente no se arregla, mientras China, origen de la COVID, ya está restablecida y está acelerando para vender sus vacunas, más fáciles de transportar, almacenar y más baratas que las occidentales (a doscientos yuanes la dosis).

Los profesionales de la política y otras especies suelen fracasar en sus conatos de triunfalismo. Sánchez se sube a la tarima de Moncloa con un papel, quizá cogido con pinzas, y se dirige a las masas, arrastrando el aplauso de un Ejecutivo que aún no ha entonado el mea culpa con respecto a la gestión de una crisis sanitaria que ha mutado ya en económica (se anuncian niveles de quiebra similares a los de la posguerra). Aquí nuestros vendepatrias, ya que no son capaces de llevar a cabo una política sanitaria coherente, anuncian el regalo de Reyes Magos: 140 millones de dosis para 80 millones (el doble de españoles, por si hace falta, ha dicho Illa). Por eso, seguiremos siendo de momento rehenes del coronavirus hasta que no aclaren en el Ministerio de Sanidad qué medidas concretas de choque va a poner en marcha el Gobierno ante el desolador panorama que ya asoma en 2021… y sí, con sus Majestades del Lejano Oriente también viene esa mirra, entre guirnaldas, jeringazos y más cierres si Dios no lo remedia. A lo mejor en vez de Melchor, Gaspar y Baltasar, la que tendría que venir a Madrid en enero subida en un camello a repartir consejos es la Merkel. Amén.

Twitter: @dfarranz