Un “hat-trick” consiste en que un jugador logre tres goles en un partido de fútbol y como eso no es nada sencillo se dice que la magia ha intervenido. Ahora en la política también un hat-trick ha habido y el primero en conseguirlo ha sido el presidente del Consejo Europeo, Charles Michel, según él mismo ha dicho (“What a hat trick!“) cuando ha comparecido tras la reunión del 11 de Diciembre del organismo.
Sus goles, según también él mismo, han sido: el presupuesto plurianual, el programa de recuperación Next Generation y el objetivo climático de reducción. Sin embargo, para el aficionado entendido, esos goles no pueden subir al marcador porque todavía no los ha metido. Según el reglamento de futbol FIFA regla nº 10: “Se habrá marcado un gol cuando el balón haya atravesado completamente la línea de meta entre los postes y por debajo del travesaño, siempre que el equipo anotador no haya cometido previamente una infracción a las reglas de juego.”
Entonces ¿el hat-trick de Michel en qué ha consistido? ¿Es acaso una predicción somera, quizás una propuesta quimera? ¿Tiene algo mágico que no hemos advertido? Veámoslo de la siguiente manera.
El truco clásico de magia que se conoce como hat-trick estriba en sacar de una chistera algo aparatoso e inesperado, como un conejo blanco o un ramo de flores variopinto, que dejan al espectador pasmado y sorprendido. Eso se consigue gracias a que ambos, o sea no el conejo y las flores ni el espectador y el mago, sino el sombrero y la mesa sobre la que éste está depositado, se comunican interior y secretamente y permiten hábilmente la maniobra pertinente. El truco se puede acompañar, si se le quiere más colorido dar, de la palabra mágica “Abracadabra”, que quiere decir creo conforme hablo.
Según Michel su hat-trick tiene más mérito todavía debido al momento pandémico en el que estamos metidos y porque además, y a la vez, se logra preservar (sic) el estado de derecho. Detengámonos en este hecho.
Preservar, lo que se dice preservar, se preservan las tradiciones como en nuestro caso, pero también las hortalizas, la leche o el pescado o hasta los polvorones ahora que estamos en Navidad. Una buena ilustración de lo que es preservación es la expresión inglesa “Heaven preserve us! o sea ¡Dios nos ampare! Y eso es porque el estado de derecho es algo más fundamental para Europa que todo el presupuesto, son sus valores, lo que nos han dejado nuestros antepasados y la mejor forma de preservarlo sería mantenerlo vivo, en su estado, no congelado, refrigerado o de alguna otra manera acondicionado.
A ese respecto Michel, aunque falten treinta años, ha dicho que el triple acuerdo ahora logrado pone a la Unión en una clara senda hacia la neutralidad climática en 2050 y según él “concede certeza a los inversores, a los negocios, a las autoridades públicas y a los ciudadanos. Es una prueba de futuro (future-proofing) para la Unión.”
“Future-proofing” es otro término mágico y consiste en anticipar lo que va a pasar, desarrollando métodos para minimizar los efectos de los shocks de los acontecimientos venideros, sean los que hemos previsto u otros nuevos. En diseño industrial, future-proofing busca prevenir la obsolescencia analizando la disminución de la deseabilidad de los productos, la cual se mide con categorías como funcionalidad, apariencia y valor emocional, de manera que a más cantidad de ellas ellos tienden a ser más duraderos.
Ahora bien, ¡espectadores que estáis ahí sentados leyendo esto! no nos olvidemos de una cosa fundamental y es que los principios son imperecederos, pero los objetivos ¿tiene una generación derecho a imponer a la siguiente los suyos como verdaderos? Si de historia constitucional hablamos y dado el momento revolucionario en el que estamos, Condorcet decía que no podemos.