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Decenas de turistas españoles, atrapados en Tailandia

Quinto día de ocupación de la sede del Gobierno

Sábado 30 de agosto de 2008
La ocupación de la sede del Gobierno de Tailandia por manifestantes que exigen la dimisión del primer ministro, Samak Sundaravej, y su Ejecutivo, cumplió hoy el quinto día mientras empeora la crisis política.

Varias decenas de turistas españoles están atrapados desde ayer en tres aeropuertos del sur de Tailandia cerrados al tráfico aéreo a causa de las protestas que llevan a cabo en los accesos grupos de manifestantes antigubernamentales. Las autoridades tailandesas informaron este sábado de la reapertura del aeropuerto de la ciudad sureña Hat Yai, cerrada la víspera a causa del bloqueo de la terminal por parte de los seguidores antigubernamentales de la Alianza Popular para la Democracia

Los turistas españoles se disponían a regresar a España o a viajar a otros lugares para proseguir con sus vacaciones cuando las autoridades tailandesas ordenaron el cierre de los aeropuertos de Krabi, Had Yai y la isla de Phuket.

"Aquí estamos unos 18 españoles que debíamos viajar esta misma noche a España", explicó Oscar Antelo, residente en A Coruña. Antelo señaló que "en el aeropuerto de Phuket sólo hay soldados y policías, así que nadie nos dice nada sobre cuándo se resolverá la situación".

También trabajadores de la empresa estatal de ferrocarriles interrumpieron el servicio de trenes con salida desde Bangkok de forma indefinida, para solidarizarse con los manifestantes que desde hace cuatro días ocupan la sede del Gobierno en la capital tailandesa.

En Phuket, cerca de medio millar de seguidores de la alianza antigubernamental efectuaron una sentada en la carretera que conduce al aeropuerto, lo que llevó a que algunos viajeros perdieran sus vuelos. Un portavoz de la compañía Thai Airways indicó que los vuelos salían a la hora fijada, aunque admitió que "varias personas" no habían podido llegar a tiempo para coger su avión.

En Had Yai, cerca de la frontera con Malasia, también varios centenares de manifestantes bloquearon el acceso al aeropuerto, según el departamento de Policía de la terminal.

La ocupación de la sede gubernamental y las protestas callejeras forman parte de la campaña que la Alianza del Pueblo para la Democracia emprendió el pasado mayo contra el Gobierno. La alianza, que lideran Sondhi Limthongkul, propietario de varios diarios, y el ex general y antiguo gobernador de Bangkok, Chamlong Srimuang, acusa al gobierno de corrupto y de ser una réplica del que encabezó Thaksin Shinawatra, depuesto en septiembre de 2006 por medio de un golpe de estado perpetrado por los militares

Con apoyos entre la elite conservadora y sectores castrenses, la alianza explota con éxito su consigna de ferviente defensora de la monarquía en un país donde el rey Bhumibol Adulyadej está considerado casi una divinidad por gran parte de los tailandeses.

Tras una convulsa jornada, Sundaravej acudió anoche al palacio del rey Bhumibol Adulyadej, en la localidad de Hua Hin, a unos 150 kilómetros al sur de Bangkok, para abordar la crisis, que se acentúa a medida que el primer ministro pierde apoyos en el seno de la coalición de gobierno y en las altas esferas del Ejército.

El líder del Partido Chart Thai (Nación Tailandesa), Banharn Silpa-archa, ha propuesto al resto de las formaciones de la coalición la celebración de una sesión especial del Parlamento para buscar una solución a la crisis, que según los medios locales, puede pasar por la dimisión de Sundaravej.

La Policía antidisturbios asaltó el viernes el palacio del Gobierno, en Bangkok, provocando varios heridos leves, y detuvo a una veintena de activistas de la alianza, aunque después los agentes abandonaron el recinto y las calles adyacentes.

Al anochecer, los agentes utilizaron gases lacrimógenos contra cerca de dos mil manifestantes que intentaron irrumpir en la Dirección General de la Policía en Bangkok, para exigir la entrega de los responsables de la carga policial contra la sede del Gobierno.

Sundaravej aseguró que no utilizará la fuerza para dispersar a los seguidores de la alianza de la sede del Gobierno, mientras que la cúpula del Ejército se muestra reacia a declarar el estado de excepción y considera que un golpe de estado similar al perpetrado en 2006 para deponer al Gobierno del ex primer ministro Thaksin Shinawatra, no parece una opción acertada.

Hasta 20.000 manifestantes se han atrincherado en el palacio gubernamental, que ocuparon el pasado martes para provocar la caída del Gobierno, a quien tachan de corrupto y de ser una réplica del que encabezó el depuesto Shinawatra durante cerca de cinco años.

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