Opinión

La vacuna del Papa

EN LA FRONTERA

Rafael Ortega | Sábado 26 de diciembre de 2020

Todos estamos ya pendientes del día 27, día de la primera vacunación, contra esta terrible pandemia y el Papa antes de impartir la tradicional “Urbi et Orbi”el día de Navidad ya nos ha ofrecido su vacuna. Una vacuna basada fundamentalmente en la fraternidad “en el amor real, capaz de encontrar al otro que es diferente a mí, de compadecerse de su sufrimiento, de acercarse y de cuidarlo, aunque no sea de mi familia, de mi etnia, de mi religión; es diferente a mí, pero es mi hermano, es mi hermana”.

FRANCISCO nos ha vuelto a dar una lección a todos, porque además nos ha recordado que “a pesar de los tiempos que nos toca vivir han aparecido las vacunas como luces de esperanza”.”Pero para que estas luces puedan iluminar y llevar esperanza a todo el mundo-nos dice el Papa- deben estar a disposición de todos. No podemos dejar que los nacionalismos cerrados nos impidan vivir como la verdadera familia humana que somos. No podemos dejar tampoco que el virus del individualismo radical nos venza y nos haga indiferentes al sufrimiento de otros hermanos y hermanas. No puedo colocarme a mi mismo antes que los otros, colocando en las leyes del mercado y de las patentes de invenciones encima de las leyes del amor y de la salud de la humanidad.Pido a todos los responsables de los Estados, empresas, organismos internacionales promover la colaboración y no la competición y de buscar una solución para todos, vacunas para todos, especialmente para los más vulnerables y necesitados de todas las regiones del planeta. Al primer lugar los más vulnerables y necesitados”.

Una nueva lección de FRANCISCO ante el asombro del algunos a los que he oído decir: ¿quién es este para hablar de este tema?. Pues, señores, nada más y menos que un hombre ,el Papa, que quiere estar con los alejados, con las periferias y con todos. Un hombre que está al día y que nos ha querido vacunar con estas palabras de esperanza y, repetimos, de fraternidad. Como también lo ha hecho el Presidente de la Conferencia Episcopal Española, el arzobispo de Barcelona, Cardenal Omella: “Sería bueno, cuánto lo deseamos todos, que los responsables políticos y las instituciones públicas y privadas pongan los medios necesarios para que esta nueva crisis social y económica pase cuanto antes. En eso se concreta ahora su vocación de servicio al bien común, sin el cual no existe una verdadera caridad política”.

Feliz Navidad en el Señor y que esta vacuna basada en la fraternidad sabemos que no tiene efectos malignos secundarios, sino todo lo contrario: amor.