AL AIRE LIBRE

LA DESFACHATEZ DE PEDRO SÁNCHEZ

Luis María ANSON | Martes 29 de diciembre de 2020
Todos recordamos la declaración pública del presidente del Gobierno el pasado mes de junio...

Todos recordamos la declaración pública del presidente del Gobierno el pasado mes de junio: “Hemos derrotado a la pandemia”. Y se fue encantado consigo mismo a unas alegres y suntuosas vacaciones.

Cuando la segunda ola de Covid-19 inundó España, no quiso ponerse al frente de la lucha contra ella y derivó la responsabilidad a las Comunidades Autónomas, a las que fue incapaz de coordinar, lo que ha supuesto el lamentable espectáculo, por ejemplo, de que se hayan producido en nuestra nación 17 Navidades diferentes.

Se comprende que los partidos de la oposición hayan denunciado la desfachatez del presidente sanchista al apuntarse el éxito de la vacuna publicitándose en las cajas que la contienen y en reiterados espacios audiovisuales.

Pedro Sánchez apenas ha contribuido al esfuerzo científico de acelerar la viabilidad de la vacuna ni tampoco a su distribución en España. Se ha sumado dócilmente a una Europa en la que, a pesar de la envergadura de España, carece de la menor influencia personal.

Sería absurdo negar habilidad propagandística a Pedro Sánchez, que es un político lapa pegado a la roca del poder. Frente a todos los augurios hostiles a su permanencia, él está cada día más cómodo en el palacio de la Moncloa, tras asegurar la continuidad de la legislatura con la aprobación de los Presupuestos Generales del Estado, gracias al apoyo de las agrupaciones comunistas, secesionistas, proetarras y de extrema izquierda.

En televisión, cuando modera la verborrea, habla con sencillez y de forma fluida, y sus “Aló, presidente” a la venezolana contribuyen a consolidar su imagen y su presencia en la vida española. Los partidos de la oposición pueden y deben denunciar el abuso que supone utilizar la vacuna como propaganda política, pero a Pedro Sánchez esas críticas le traen sin cuidado y continúa impertérrito con su política de dirección única: consolidarse en el poder.