Editorial

España ha sufrido dos pestes en 2020: el coronavirus y la presidencia de Sánchez

EDITORIAL

EL IMPARCIAL | Miércoles 30 de diciembre de 2020

Acaba el año de la peste del coronavirus, que ha matado a millones de personas en todo el mundo; que ha devastado la economía provocando el hambre y la miseria en la mitad del planeta. Y comienza 2021, recibido como el año de la esperanza por la creación y distribución de la vacuna que debería atajar el virus.

La tragedia se ha expandido por el mundo, pero algunos países como España han sufrido con más virulencia su letal efecto. Pedro Sánchez, Donald Trump, Jair Bolsonaro o Boris Johnson han sido señalados como los presidentes que peor han gestionado el año más negro de la historia reciente. Por negacionismo, por sectarismo o por torpeza, los populistas de la extrema izquierda y la extrema derecha han quedado en evidencia.

El presidente del Gobierno español, sin embargo, ha tenido la desfachatez de calificar de “muy sobresaliente” su primer año de legislatura. Cegado por el narcisismo, no ha querido reconocer que durante la primera ola del coronavirus, España se convirtió en el país con más muertos por cada cien mil habitantes.

Pedro Sánchez compareció en La Moncloa para hacer balance del año. Y en las casi dos horas de perorata, no reconoció un solo error; eso sí, pintó un panorama tan idílico como falso. Solo fue sincero cuando confesó que desea que el Gobierno socialcomunista dure toda la legislatura. Y es que, solo así mantendrá el poder. Según él, ha cumplido con una cuarta parte de los compromisos con Podemos. Lo que equivale a confirmar que Pablo Iglesias le ha doblado el pulso en todos los encontronazos que se han producido en el Consejo de Ministros. Pero el presidente prefirió considerarlo como la “cohesión” del Gobierno de coalición.

La desvergüenza de Pedro Sánchez no tiene límites. Le parece “muy sobresaliente” su nefasta gestión del coronavirus, la aprobación de unos Presupuestos tiznados de marxismo que dinamitarán el crecimiento económico y la creación de empleo por su insoportable presión fiscal. Deja, además, una deuda pública desbocada, el cierre de incontables empresas así como la crispación parlamentaria y social, provocada por su alianza con comunistas, separatistas y proetarras.

Mientras España ardía por los cuatro costados, el presidente del Gobierno ha colado en 2020 decenas de decretazos para asaltar las Instituciones, empezando por el Poder Judicial. Y con el apoyo de sus siniestros socios en el Congreso, ha aprobado, entre otras, una inquietante ley de eutanasia y la ley Celaá, que elimina el español de las aulas e impide la libertad de los padres de elegir la educación de sus hijos. Ahora, prepara el terreno para indultar a los políticos catalanes que intentaron dar un golpe de Estado el 1-O. Porque, así, asegurará su poltrona. “Hay que favorecer la reconciliación”, dijo sin pudor.

El balance de la Presidencia de Pedro Sánchez solo puede calificarse de catastrófico. En el mundo, el año de la peste da paso al de la esperanza por la creación y distribución de la vacuna. No así en España. Solo el presidente es optimista. Nuestro país también despide con alivio el año de la peste del coronavirus. Pero en 2021 sigue intoxicado por la peste del Gobierno de Pedro Sánchez.