“Se necesitan artesanos de la paz dispuestos a iniciar procesos de curación y de encuentro renovado con ingenio y audacia". Esta no es una frase más de un Papa preocupado por la situación internacional, sino una petición muy seria de Francisco que ve como aumentan los riesgos de confrontaciones muy graves, como ha ocurrido hace unos días en Yemen con decenas de muertos o en otras partes del mundo, alentadas esas confrontaciones por intereses que llenan las bolsas de unos pocos.
El Papa ha querido que su mensaje “La cultura del cuidado como camino de paz”, con motivo de la 54 Jornada Mundial de la Paz, que se ha celebrado el 1 de enero, poner en práctica una cultura del cuidado para eliminar la cultura del descarte, de la indiferencia, el rechazo y la confrontación, que suele predominar actualmente.
Francisco ha explicado claramente que “se necesitan artesanos de la paz para iniciar procesos de curación, ya que es doloroso ver cómo lamentablemente, junto a numerosos testimonios de caridad y solidaridad, están cobrando un nuevo impulso diversas formas de nacionalismo, racismo, xenofobia e incluso guerras y conflictos que siembran muerte y destrucción”.
El Papa dedica en su mensaje un pensamiento especial a los que en esta pandemia “han perdido un familiar o un ser querido, pero también en los que han perdido su trabajo” y ha querido recordar en particular a los médicos, enfermeros, farmacéuticos, investigadores, voluntarios, capellanes y personal de los hospitales y centros de salud, “que han trabajado duro y siguen haciéndolo, con gran esfuerzo y sacrificio, hasta el punto de que algunos de ellos han muerto en el intento de estar cerca de los enfermos, de aliviar su sufrimiento o de salvar sus vidas”.
Pero también, el día primero de año, Francisco ,antes del tradicional rezo del Angelus, que en esta ocasión se hizo desde la Biblioteca del Palacio Apostólico y sin fieles a causa de la pandemia, nos recordó que “cada uno de nosotros, hombres y mujeres de este tiempo, está llamado a traer la paz cada día y en cada ambiente de vida, sosteniendo la mano al hermano que necesita una palabra de consuelo, un gesto de ternura, una ayuda solidaria” y que ”se puede construir si precisamente empezamos a estar en paz con nosotros mismos y con quien tenemos cerca, quitando los obstáculos que nos impiden cuidar de quienes se encuentran en necesidad y en la indigencia”.
Francisco que sufre una dolorosa ciática no puedo presidir las Eucaristías del día 31 y del primero de año, pero estuvo en la cita del Angelus, porque el Papa quiso con su mensaje y sus palabras demostrar es el “primer artesano de la paz”.