Opinión

Todo es histórico; malditamente histórico

POR LIBRE

Joaquín Vila | Domingo 10 de enero de 2021

Amaneció 2020 con la erupción de un virus histórico que ha aniquilado millones de vidas, que ha devastado la sanidad y la economía del mundo. También a principios de año, Sánchez e Iglesias formaron un gobierno de coalición tan histórico como fatídico. Y cuando 2021 arrancaba, Trump instigó a sus hordas radicales a tomar el Capitolio en una de las jornadas más negras de la Historia de Estados Unidos. Ahora, España sufre un brutal temporal desconocido en la historia reciente. Todo malditamente histórico.

Los analistas más serios, así como los conspiranoicos más pérfidos, buscan explicar el origen de tantas tragedias. Unos, con la verdad; los otros, con una sarta de bulos que esparcen por las redes sociales. Nadie con un mínimo de rigor científico sabe todavía cómo y porqué brotó el maldito bicho de un mercado de la ciudad de Wuhan. Pero los conspiranoicos aseguran que los chinos lo crearon en la ultratumba comunista para destruir Occidente.

Todos saben, sin embargo, que la formación de un Gobierno de coalición en España obedece al ansia de Pedro Sánchez de permanecer en el poder el máximo tiempo posible y al precio que sea. Incluso, humillándose ante los caprichos de los que antes le quitaban el sueño, de los que, según él, habían cometido un acto de rebelión y de los que despreciaba por seguir la hoja de ruta de ETA. La hemeroteca es la mejor explicación de su adicción al poder.

También es fácil explicar el asalto al Capitolio de las hordas supremacistas y neonazis. Trump quiso dar un golpe de Estado para continuar en la Casa Blanca y para prolongar la guerra civil que ha emprendido contra los norteamericanos que apuestan por la libertad, la paz y la democracia. Perdió en el primer asalto y ahora pide perdón con cara de compungido para no ser imputado por intentar achicharrar la Constitución estadounidense. También pasó de ser negacionista del coronavirus a un combativo defensor de la vacuna. A este paso, va a reconocer la evidencia y el peligro del cambio climático. Hasta sus seguidores terminarán por aborrecerlo por cobarde y mentiroso.

Con el nombre de Filomena solo se podían esperar desgracias del histórico temporal de nieve que ha atizado a España. Los estragos ya son conocidos. Pero la explicación del demoledor fenómeno meteorológico es más chocante. Los científicos más solventes aseguran que es, precisamente el calentamiento global o el cambio climático el motivo de que España se haya congelado. Las temperaturas extremas, la virulencia de los huracanes y de las tormentas son fruto del alarmante calentamiento del planeta. Pero los negacionistas aprovechan el gélido temporal para esparcir su demagogia burlándose de la teoría del cambio climático. Para ellos, este frío polar echa por tierra los estudios científicos más rigurosos sobre la llamada fiebre de la Tierra. No paran de llenar las redes sociales con sus chascarrillos, acogidos con euforia por los radicales de extrema derecha que han adorado al todavía inquilino de la Casa Blanca hasta que se partió la crisma trepando por las escalinatas del Capitolio.

Las explicaciones son más sencillas. Hasta que se demuestre lo contrario, Trump y Sánchez no son responsables ni del brote del coronavirus ni del temporal de la tía Filomena. Pero las demás hecatombes del mundo ocurren por gobiernos como los suyos.