Opinión

El misionero Rubén

EN LA FRONTERA

Rafael Ortega | Sábado 23 de enero de 2021

Esta semana se nos ha vuelto a quebrar todo cuando conocimos la tragedia de la explosión del edificio de la calle madrileña de Toledo con la muerte de cuatro personas, una de ellas la de un cura, Rubén, que llevaba solamente seis meses en su ministerio sacerdotal y que hizo de su vida un ejemplo para todos. Por eso he querido titular este artículo “El misionero Rubén”, porque sacerdotes así son los que necesitamos en esta España en la que algunos desean que desaparezca la Fe y juegan incluso con retirar símbolos, como la Cruz, que es guía y señal para todos.

Pero para “combatir”, entre comillas, a esas actitudes están los jóvenes sacerdotes que nos aportan esperanza y saben acoger los consejos de sus mayores en el ministerio, para entre todos montar esta “misión “tan necesaria en nuestros país y en esta vieja Europa que se ha convertido para muchos solo en un parque temático. Son los jóvenes sacerdotes que ya no es necesario que marchen a países de misión, porque aquí es donde ahora hacen más falta. Solo hay que visitar las diversas parroquias de nuestro país para comprobar el vacío que hay en ellas. Un vacío que se concreta generalmente en la falta de asistencia a los diversos actos, entre ellos la Eucaristía, donde la mayoría de los presentes son personas mayores. De ahí la importancia del trabajo, insistimos, de estos jóvenes misioneros , que llegaron a los estudios eclesiásticos tras haber finalizado carreras civiles, y que están sobradamente preparados para llevar adelante cualquier trabajo que se les encomiende, siempre dentro de la humildad.

Rubén era un ejemplo claro, pues realizaba su labor pastoral en una zona complicada de Madrid y era un joven misionero que era querido por todos, en especial por todos aquellos que necesitan palabras de aliento y de esperanza en estos difíciles momentos que estamos viviendo, no solamente por la maldita pandemia, sino también, como decíamos, por la actitud de algunos.

Permítanme pues que califique a Rubén como “misionero” y que todos nosotros en general y los jóvenes en particular, sepamos empaparnos de la lluvia fina que actitudes como las de estos “misioneros” nos llegan.

Por último, quiero recordar que este domingo celebramos la festividad de San Francisco de Sales, patrón de los periodistas, un santo que nos guía para ser buscadores y comunicadores de la verdad.