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Así explica Jovic los motivos de su pobre rendimiento en el Real Madrid

FÚTBOL

M. Jones | Martes 26 de enero de 2021
Ha anotado más goles en dos semanas en Fráncfort que en año y medio en España.

Luka Jovic deshizo las maletas en Chamartín en 2019. El Real Madrid pagó más de 60 millones al Eintracht de Frankfurt, equipo con el que firmó la siguiente estadística: 27 goles y 7 asistencias en 48 encuentros, durante la temporada 2018-19. Con 22 años. El serbio era una de las perlas más seguidas por los clubes aristocráticos del Viejo Continente y fue el conjunto merengue el que lo apostó todo por él.

En año y medio bajo las órdenes de Zinedine Zidane, su tarjeta productiva se limitó a dos goles y dos asistencias en 32 partidos. Un abismo media entre el rendimiento desarrollado en la Bundesliga y el arrastrado en LaLiga. El técnico galo trató de protegerle y de recuperarle, otorgándole oportunidades para romper a jugar y a sumar dianas a su mochila. Pero no funcionó la estrategia.

El técnico galo pasó de enfadarse con los medios de comunicación, a hartarse en público de las críticas a Jovic y de recordar a todos que fue él el que pidió la contratación del balcánico, a resignarse y apartarle de la dinámica. El punto de inflexión arribó cuando concluyó el pasado curso. La estrategia diseñada por la cúpula madridista pasaba por contar con Borja Mayoral y ceder al serbio. En cambio, la ausencia de ofertas por éste último envió al español a Roma. A pesar de que Luka pidió al club que le enviaran de nuevo a Alemania en septiembre.

En los cuatro meses de esta temporada prácticamente no pisó el césped. Zidane no le puso a jugar, ni un minuto, desde que el 8 de noviembre compitiera en Mestalla -durante siete minutos- en la goleada encajada por los capitalinos. Tras esa debacle contrajo el coronavirus y se lesionó varias veces. Y, finalmente, encadenaría suplencias y terminaría por no ser convocado para el duelo de Osasuna -el de la borrasca 'Filomena'- y para la disputa de la Supercopa de España. En ese entonces, ya se había retomado la operación de cesión al Eintracht.

"Tiene que aprender muchas cosas", zanjó Zidane en sala de prensa, al tiempo que se clausuraba, con éxito, la negociación con los emisarios germanos. Fredi Bobic, director deportivo del bloque alemán, comentó que “Luka Jovic está a punto de llegar a nuestro club hasta el próximo verano. Todavía restan algunos detalles, como el chequeo médico, pero si todo está bien, volverá con nosotros pronto”. Y todas las partes llegarían a un acuerdo. Con el estratega francés reiterando su confianza en la capacidad goleadora del joven balcánico.

Cosas del destino, Jovic firmó un doblete nada más llegar a Fráncfort. Y sumaría otra diana y una asistencia en los siguientes duelos. En total, batió su marca de goles en el Real Madrid en sus primeras dos semanas como cedido. Un dato que habla a las claras del cambio de ánimo del futbolista. De una adaptación automática que no llegó a asentarse, jamás, en Concha Espina. Así que la pregunta que el madridismo se ha efectuado desde entonces sobrevuela en torno a qué ha ocurrido. El protagonista ha respondido este martes.

"No tuve suerte en el Madrid, tuve lesiones y personalmente las cosas tampoco marcharon bien. Pero fue una ventaja entrenar con los mejores. Aprendí mucho de ellos gracias a lo cual tengo ahora más experiencia y he progresado", resumió en una intervención en la que remarcó que "en el tiempo que estuve en el Madrid marqué dos goles, aquí ya he marcado tres".

Jovic ha argumentado que el estilo de juego del Eintracht, la química con sus compañeros y su conocimiento de la cuidad han resultado fundamentales en su buen tono actual. Y, sobre todo, ha subrayado que goza de la confianza del entrenador, Adi Hütter. Eso sí, también ha elogiado al técnico madridista. "Adi Hütter y Zinedine Zidane son maravillosos como entrenadores y como personas. Con Adi la comunicación me resulta más fácil porque hablamos en inglés. El español no se me da. Empecé a aprenderlo, pero luego no seguí", admitió.

La barrera del idioma, la presión, los problemas legales que tuvo en su país, la confrontación que le sacó de la selección de Serbia y la pandemia se mezclaron para complicarle la existencia en Madrid. Ese es el resumen con el que interpreta su bajo nivel de juego y estadística vistiendo la elástica merengue. Pero no tira la toalla. y se muestra ambicioso con respecto a aprovechar su cesión como un revulsivo. Como esperan Florentino Pérez y Zidane.

"Todavía necesito tiempo para recuperar mi mejor forma. Trabajo en un par de temas musculares que ya se resolverán. Espero que el entrenador cuente conmigo cuando esté en plena forma y encontremos juntos la mejor solución y el mejor momento", sentenció en una intervención que llama a seguirle la pista para refrescar los motivos que sedujeron a media Europa hace dos años.

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