Este responsable del Instituto de Salud Carlos III considera que algo está fallando en el plan de vacunación y habrá que mejorar los sistemas de coordinación pero que "no se puede castigar". "La asistencia sanitaria no opera según juicios morales, eso sería un disparate y no se hace. Se atiende a todo el mundo", asevera.
"Otra cosa sería que hubiera escasez de vacunas y hubiera que racionar la segunda dosis, entonces los últimos en la lista serían ellos (los que se saltaron el protocolo) pero es una situación distinta", explica.
García corrobora que los hechos de los últimos días demuestran de que el proceso no está suficientemente controlado y afirma que en algunos hospitales madrileños se han vacunado trabajadores sanitarios de segunda fila, que no están en contacto directo con los pacientes.
"El plan no se puede arruinar", dice y para eso tiene que haber infraestructura, personal, jeringas adecuadas, neveras para almacenar las dosis y lugares donde atender a un paciente con una posible reacción alérgica. "Si algo falla, se viene abajo todo el sistema", afirma.
No obstante, García se muestra optimista, asegura que una vez se han encontrado vacunas, hay que aprovechar todos los recursos y reclamar a las autoridades, nacionales y autonómicas, que ponga en marcha un plan de vacunación sin fallos. "Hay que remar de manera coordinada", dice.
Desde la Sociedad Española de Inmunología, Marcos López Hoyos, pide que se sea muy estricto con los tiempos de la vacunación y que la segunda dosis se administre en el margen previsto (no más allá de los 28 días): "De no hacerlo así, la efectividad de la vacuna no está asegurada".
"No podemos trasladar el mensaje de que se puede retrasar sin más porque caemos en un error importante" señala este experto que observa "descontrol" en el actual proceso de vacunación, "al dejarlo al arbitrio de las comunidades autónomas.
"Cuanto más divides los puntos de vacunación, hay menos mecanismos de coordinación" y más posibilidades de que ocurran fallos y el proceso se ralentice, explica.
Y en ese proceso de vacunación, López Hoyos plantea que los contagiados por covid con PCR positivo y anticuerpos sean los últimos en inmunizarse ya que -supone- tienen defensas contra el virus al menos seis u ocho meses.
López Hoyos, que también dirige el Instituto de Investigación 'Marqués de Valdecilla', explica que los que pasaron la enfermedad poseen "células-memoria T y B, que son las fábricas que producen los anticuerpos". "La gente que ha pasado la infección no debe de tener prisa, puede vacunarse al final de todo", insiste este experto.
López Hoyos también comenta que han observado que los ya han dado positivo tienen "con más frecuencia" efectos adversos tras recibir la primera dosis, "no más graves pero sí molestos (dolor en el brazo y malestar general)".