Un diez para los técnicos y directivos de Televisión Española que han hecho lo imposible con el fin de que funcionara un debate a nueve sobre las elecciones catalanas. Reconocido esto, habrá que convenir que el batiburrillo político ha resultado estéril. La mediocridad ha presidido los cuatro espacios propuestos por el formato. Laura Borrás, que ha demostrado ser una excelente oradora en el Congreso de los Diputados, quedó diluida.
A resaltar la denuncia de varios partidos en torno al despilfarro económico del Govern, que en lugar de dedicar los fondos presupuestarios a atender las necesidades de los sanitarios, de los hosteleros, de los desempleados, de los autónomos, de las pequeñas empresas, los ha destinado a atender a sus enchufados y a las incesantes exigencias del process y del secesionismo. Cataluña encabezaba económicamente a España y ha perdido ese liderazgo. Ciudadanos y el Partido Popular han sido certeros al denunciar las trampas de la relación establecida por el secesionismo y parte del PSOE entre Cataluña y el resto de España, así como de las alianzas posibles de Salvador Illa, partiendo de las que ya ha establecido Pedro Sánchez para continuar en el palacio de la Moncloa.
Bien por el señor Illa al afirmar que España se ha beneficiado para la vacunación de su pertenencia a Europa. Sin la unidad europea, cada país del viejo continente hubiera gestionado por su lado, encareciendo el precio de las vacunas, y el resultado de todo ello habría redundado en favor de las naciones más poderosas.
Pedro Sánchez, en fin, busca en las elecciones autonómicas de Cataluña un progreso del PSC que permita al PSOE consolidar su pacto en Madrid con los secesionistas de ERC, para que el presidente del Gobierno se mantenga en su puesto. Los partidos secesionistas, a pesar de sus disidencias internas, pretenden un nuevo golpe de Estado y proclamar la independencia de Cataluña. Y el pueblo catalán solo pretende que dejen de zarandearle y que el Gobierno resultante de las elecciones se dedique a resolver los problemas de las ciudadanas y los ciudadanos de Cataluña, al margen de posiciones ideológicas en ocasiones fuera de la ley.