Editorial

La Unión Europea, un mastodonte burocrático

EDITORIAL

EL IMPARCIAL | Lunes 01 de febrero de 2021

La gestión de la compra de vacunas de la Unión Europea ha resultado un fiasco que muchos comisarios atribuyen a la presidenta de la Comisión, Von der Leyen. Su falta de reflejos ante la urgencia de cerrar los acuerdos con las empresas farmacéuticas para atajar la pandemia fue aprovechada por Israel y Gran Bretaña, que se adelantaron.

El resultado es que en Europa, poco más del 2 por ciento de la población ha podido vacunarse, lo que hace impensable que antes del verano se haya alcanzado el objetivo de que el 70 por ciento de los ciudadanos estén inmunizados.

Es verdad que Von der Leyen cometió un grave error al chantajear a las empresas farmacéuticas con iniciar demandas legales por el retraso y, en especial, al intentar controlar con un reglamento que se sacó de la manga las exportaciones de vacunas fuera de la UE y requisar las adquiridas por Gran Bretaña, justamente después del Brexit. Un error que se vio obligada a corregir tras una llamada telefónica de Boris Johnson.

Pero el mayor problema de la Unión Europea radica en la dificultad de poner de acuerdo a los 26 países a la hora de tomar una decisión de esta envergadura. Era necesario que la presidenta de la Comisión actuara con diligencia, cuando Pfizer y AstraZeneca confirmaron que habían creado las vacunas. Pero se vio obligada a consultar y negociar con los socios antes de aprobar la compra de las dosis y el consiguiente reparto. La UE no puede convertirse en un mastodonte burocrático. Menos aún, cuando la vacuna es la única herramienta para erradicar el virus, para que Europa supere la brutal crisis sanitaria, económica y social que padece.