La selección española encontró este sábado su frontera en la presente edición de la Copa ATP: Italia. La delegación capitaneada por Pepe Vendrell demostró carácter para sobreponerse a la tremenda ausencia -de última hora- de Rafael Nadal. El manacorí se resintió de unas molestias en la espalda antes del debut y decidió parar, con el fin de preservar su anatomía para la inminente disputa del Abierto de Australia -que comenzarán el lunes 8 de febrero-. Así que la 'Armada' hubo de dar un paso al frente.
Pablo Carreño asumiría la responsabilidad de entrar en acción en la disciplina de los duelos individuales. Y bordó sus actuaciones en los cruces de la fase de grupos. Abrasó a John Millman (6-2 y 6-4) para encarrilar el 3-0 firmado ante Australia y doblegó a Michail Pervolarakis (6-3 y 6-4) para certificar la clasificación nacional para las semifinales del campeonato.
Suyo fue el primer turno de la eliminatoria de esta madrugada. El asturiano hubo de competir, para abrir boca, ante el emblema del tenis italiano en esta década. Fabio Fognini, rebosante de calidad técnica y de irregularidad, representaba el escollo inaugural para los españoles. El nacido en San Remo, de 33 años, no escondió su faceta brillante. De hecho, la puso sobre la mesa a las primeras de cambio. Lanzando un serio aviso de lo venidero.
'Fogna' no había ganado nunca a Carreño, mas se conectó con el encuentro con 0-2 perdiendo y embocaría seis juegos seguidos para apuntarse la manga por un 6-2 abrumador. El gijonés trató de disipar las dudas sobre su estado físico -abandonó el dobles de este viernes ante los helenos- y arrancó con mucho ritmo en el prólogo, aunque caería en las redes de los latigazos y el tempo acelerado del transalpino.
En todo caso, se medían el 16º y 17º del ránking ATP, con lo que tendería la dinámica a la igualdad. Eso sí, a un tipo de equilibrio al estilo de Fognini. Y es que se desarrollaría una montaña rusa. En el segundo set le tocó a Pablo amortizar la desconexión mental de su talentoso oponente y le devolvió el golpe con un 1-6 descriptivo. Le mandó de vuelta la racha de seis juegos cosechados de manera concatenada.
Quedaron las espadas en alto en la manga definitiva, con la incógnita del rendimiento del italiano -y de la profundidad de las dudas sembradas en el español-. Y en esa altura de la exigencia se desnudaría el ajedrez de nuevo con una factura radical. Carreño cedió dos veces su servicio y el marcador se le fue hasta un 4-1 desfavorable. El asturiano, por ende, se embarcaba en un esfuerzo épico. No llegaría a la orilla, a pesar del intercambio de luces y sombras en el juego ajeno. Gestionó la brecha Fognini (6-4) y puso a España contra las cuerdas.
Toda la presión recayó, entonces, sobre los hombros de Roberto Bautista. El número uno de España en este torneo, con Rafa Nadal repartiendo consejos y análisis desde el banquillo, al lado del capitán Vendrell. El castellonense venía de arrancar el punto contra Álex de Miñaur (4-6, 6-4 y 6-4) y de caer frente a Stefanos Tsitsipas (5-7 y 5-7). Sólo valía una puesta en escena competitiva al extremo para neutralizar a la promesa llamada Matteo Berrettini. En un combate entre el 13º y el 10º del mundo. Un veteranos de 32 años contra un juvenil de 24.
Y la pista John Cain asistió a la prolongación del impacto del transalpino en esta semana de tenis. Porque Berrettini debutó apocando a Dominic Thiem (6-2 y 6-4) y a Gaël Monfils (6-4 y 6-2). Y esa jerarquía la mantuvo con acierto y rapidez para marcar el territorio ante un jugador nacional al que también persiguen molestias. El nacido en Roma firmó un break en el segundo juego y despegó hacia el 6-3 solvente con el que tambaleó la candidatura de la 'Armada'.
Esas aspiraciones decrecieron aún más, aparentemente, cuando el castellonense hubo de recibir atención médica por unas molestias en la zona inguinal y antes del segundo set. Mas, una de las características de Bautista es su capacidad de sufrimiento y de agonía. Y se remangó para dar guerra en la segunda manga, llegando a marcar el compás, en pleno ascenso energético.
Exigiría mucho más a Berrettini, rozando la escapada. En cambio, el italiano supo pegarse al rebufo del ibérico y defendió con astucia sus servicios. Para dar el golpe de gracia cuando el envite señalaba un 5-5 con aspecto de punto de inflexión. Ahí, el romano destapó su potencia y alzó los brazos para festejar el acceso a la final. Apocó al saque de Roberto y zanjó con su servicio el 7-5 postrero. Ahora, los miembros del conjunto español abandonan las instalaciones para abordar sus aventuras individuales en el primer Grand Slam de 2021, mientras que los italianos se batirán con la Rusia de Rublev y Medvedev -que eliminó a la Alemania de Alexander Zverev en la otra semifinal con claridad- por el trofeo.