sobre líbano
Jueves 31 de enero de 2008
Este jueves, mientras caía una de las nevadas más copiosas de los últimos años en Jerusalén y las calles estaban llenas de niños tirándose bolas de nieve, los políticos israelíes se lanzaban amargas acusaciones tras la presentación del informe que analiza los fallos cometidos por Israel durante la Segunda Guerra de Líbano.
Aunque la tormenta de nieve le quitó cierto protagonismo, el documento está teniendo una enorme repercusión en los medios israelíes y la respuesta de los implicados han sido casi inmediatas. El primer ministro Ehud Olmert ha sido el único que ha entonado algo parecido a un mea culpa (aunque sin llegar a serlo), al decir que "el Gobierno debe empezar a trabajar para corregir los errores".
A pesar de que Olmert ha salido bastante bien parado, no se ha podido librar de las acusaciones de los miembros de la oposición, incluso de su propio partido en el que ya se ha producido una dimisión, la del parlamentario Avidor Itsachaky. El Partido Laborista ha pedido de forma enérgica el cese de Olmert. Pero ahora se encuentra en una encrucijada, ya que su líder y actual ministro de Defensa, Ehud Barak, anunció tiempo atrás que dimitiría si Olmert no lo hacía en caso de que el Informe Winograd fuese desfavorable.
Barak aún no se ha pronunciado al respecto, y eso que ayer tuvo a un grupo de reservistas acampados en frente de su casa para "ayudarle a decidir", y Bibi Netanyahu, líder del partido conservador Likud, le recordó hoy la promesa que hizo. Netanyahu pidió a Olmert que "asuma la responsabilidad y dimita" como lo hicieron el jefe de las Fuerzas de Defensa Israelíes y el Ministro de Defensa durante ese periodo, Amir Peretz.
Peretz por su parte, se ha quitado la culpa echándosela a sus predecesores, Barak (que fuera Primer Ministro cuando Israel sacó a su ejército del Líbano en el 2000) y a Shaoul Mofaz, ex Ministro de Defensa. Peretz aseguró que él está "pagando el precio político por los errores de otros", ya que dimitió de su cargo tras la Segunda Guerra del Líbano. Para Peretz, la sucesión de fallos comenzó hace seis años cuando Israel salió del sur del Líbano "creando un vació de poder que facilitó el refuerzo de Hezboláh".
Olmert también ha encontrado apoyo en su partido, Kadima, sobre todo por parte del ministro de Finanzas, Roni Bar-On que le ha defendido a capa y espada, incluso cuando antes de la entrega del informe. Para Bar-On, las críticas hacia Olmert por parte de miembros de su partido sólo intentan generar una crisis innecesaria. El político se refiere especialmente a Tzipi Livni, ministra de Asuntos Exteriores y una de las figuras más prominentes en Kadima. Livni ha pedido públicamente la dimisión de Olmert y, en cuanto al Informe Winograd, ha dicho que "es mejor que no nos engañemos". A los israelíes les cuesta escuchar lo de "oportunidad perdida" (en referencia a una de las frases del informe).
También el primer ministro libanés, Fuad Siniora, ha sido muy crítico con el informe. "No menciona en absoluto ninguno de los crímenes cometidos por Israel durante la guerra. Al ratificar las decisiones tomadas por Olmert, prepara el terreno para una segunda ronda". La última guerra con el Líbano dejó 1.500 muertos liabaneses, así como cuantiosos daños materiales. Unos cuatro mil cohetes katiushas se dispararon contra terreno israelí.
Mientras la nieve se derrite y desaparecen los niños en las calles, los políticos siguen recriminándose los errores cometidos durante la última guerra. Pero en Jerusalén, le guste a Winograd o no, de lo único de lo que se hablaba era de la nieve.
TEMAS RELACIONADOS: