Neymar ha conocido este jueves lo que se temía: la lesión sufrida el miércoles en un duelo de la Copa francesa contra el Caen no le va a permitir competir en la ida de los octavos de final de Liga de Campeones contra el FC Barcelona. El parte médico habla de una lesión en el abductor mayor izquierdo, provocada por la dura entrada de Steeve Yago.
Para más inri, tras el encuentro, el técnico del club humilde, Pascal Dupraz, llamó llorón al futbolista brasileño. Le preguntaron en la sala de prensa por un posible penalti cometido por el Paris Saint-Germain contra su equipo y respondió esto: "No voy a llorar, le dejo eso a Neymar". Sin duda, otra vuelta de tuerca más contra la reputación que el regateador arrastra.
Así las cosas, 'Ney' ha estallado a través de las redes sociales. Porque, según su equipo médico, "se prevé una indisponibilidad de unas cuatro semanas, en función de la evolución"; porque se va a volver a perder partidos clave en la Champions League -en 2018 se lesionó antes del partido de vuelta de octavos ante el Real Madrid y en 2019 se dañó el quinto metatarsiano de su pie antes de enfrentarse al Manchester United en esa misma ronda-. Sólo un año ha estado libre de infortunios y en ese curso, en plena pandemia, metió a los parisinos en la final del torneo continental más elitista
El problema es que esta lesión llega en un lapso en el que el futbolista está más implicado que nunca. Tras haber acordado una renovación de larga duración con la directiva catarí -atrás queda su voluntad de regresar al Camp Nou y su enfrentamiento con la grada gala- y justo después de ser nombrado capitán por Mauricio Pochettino. El astro de 29 años, gastroenteritis posterior a la fiesta de cumpleaños aparte, no se quiere perder nada sobre el césped. Ahora, tras este revés contra un club de Segunda, deja al PSG apoyado en Kylian Mbappé -Ángel di María también yace lesionado- para doblegar al gigante catalán.
Todo ello, sumado a las críticas a su estilo de juego y a su modus operandi fuera de los estadios -más pretérito que actual- le ha llevado a publicar una reflexión contundente en su cuenta de Instagram. "La tristeza es grande, el dolor inmenso y el llanto constante. Me entristece tener que escuchar a un jugador, a un entrenador, a un comentarista decir 'que le golpeen', 'se tira', 'llorón', 'niñato', 'mimado',...", escribió.
"Una vez más tendré que estar una temporada sin poder hacer lo que más amo en la vida, que es jugar al fútbol", añadió, antes de explicitar su enfado con la dureza que recibe de sus oponentes, pues su único deseo es "ser feliz jugando al fútbol". Es por esto que admite que en ocasiones le esté dando vueltas a su cabeza sobre si debería seguir con su florido estilo o mutar en una ejecución más industrial.
Neymar, apesadumbrado, manifestó que "a veces me siento incómodo por mi estilo de juego, porque regateo y acabo siendo golpeado constantemente. No sé si el problema soy yo o lo que hago en el campo". Y ante las constantes críticas que le dedican sus detractores (dentro y fuera del mundo del balompié), confesó que "no sé cuánto tiempo voy a aguantar".