Bolivia
Martes 02 de septiembre de 2008
Después de la visita de Ahmadinejad en septiembre de 2007 a La Paz, el nuevo encuentro parece motivado por la común voluntad de firmar nuevos acuerdos comerciales y energéticos. El objetivo de la visita de Morales es la ampliación y profundización de las relaciones bilaterales entre los dos países sobre todo en los ámbitos de la industria, la agricultura, la economía, el gas y la política. Según fuentes locales, en los próximos cinco años, Irán planea invertir más de 1.000 millones de US $ en Bolivia para fortalecer la economía bilateral, la agricultura local y la exploración de hidrocarburos. Bolivia posee grandes reservas de gas natural: por esa razón, el país latinoamericano espera contar con la ayuda de las centrales petroleras y de gas iraníes para mejorar su propio sector de hidrocarburos.
Sin embargo, la visita asume sobre todo un importante trasfondo político: confirmando el apoyo mutuo “en cualquier circunstancia”, los dos países subrayan su posición contraria respecto a la política norteamericana y su participación en el bando antagonista, guiado por el presidente de Venezuela, Hugo Chávez, y su proyecto alternativo de la ALBA (Alternativa Bolivariana para las Américas). De hecho, en los últimos meses, el gobierno de Morales se ha presentado como una de las principales voces latinoamericanas críticas respecto a los Estados Unidos, compartiendo, de esa manera, posición con Ahmadinejad.
El encuentro asume una gran importancia en la actual situación geopolítica, más allá de temáticas económicas: por su parte, a través de eso, Irán está buscando la manera para aumentar su influencia geopolítica en América Latina, ya contando con el apoyo de Chávez. Por otro lado, el mismo gobierno boliviano ha calificado el viaje a Irán como un intento del presidente Morales “por llegar a las otras naciones rechazadas por la comunidad internacional”. Inevitablemente, la orientación diplomática de la Bolivia de Morales y su acercamiento a Teherán y Caracas, no es bien recibido por la administración norteamericana, preocupada de la difusión de la “alternativa socialista” en varios países de la América Latina.
El encuentro representaría el preludio a futuros acercamientos como han confirmado los dos mandatarios, que destacaron la importancia del encuentro entre los países del Sur que se celebrará el noviembre próximo en Caracas. Sin embargo, los expertos subrayan como, a parte de ser acérrimos críticos de los Estados Unidos, Morales y Ahmadinejad no tienen muchas cosas en común y el establecimiento de relaciones económicas y diplomáticas responde sobre todo a un cálculo político.
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