Tras casi siete meses viajando a 20.000 km/h, el Rover Perseverance se ha posado al filo de las diez de la noche, hora peninsular, sobre Marte, donde comenzará a operar de inmediato para buscar signos de vida en el pasado, en una de las misiones más importantes en la historia de la exploración espacial.
"Perseverance está vivo en la superficie de Marte", se ha escuchado en el centro de control de la NASA poco después del aterrizaje, entre los aplausos del equipo de la misión.Se trata del quinto vehículo de la NASA que logra amartizar, después del Sojourner (1997), el Spirit, el Oportunity (2004) y el Curiosity (2012). El objetivo fundamental de esta misión es descubrir si el planeta rojo ha albergado vida en algún momento desde su formación, 4.600 millones de años atrás. Para ello, este rover de seis ruedas, tres metros y una tonelada, escudriñará la superficie del cráter Jezero, el lecho de un antiguo lago de 45 kilómetros de ancho y 600 metros de profundidad, en busca de biofirmas, que recogerá y almacenará para que, posteriormente, sean recogidas por otra misión.
Hasta ahora en Marte se han descubierto valles y antiguos lechos de lagos y ríos, que habrían conformado una verdadera red hidrográfica en un pasado muy remoto, en la llamada Edad Noeica. Algunos incluso postulan que la gran depresión existente en el hemisferio norte del planeta, llamada cuenca boreal, habría alojado un gran mar del tamaño del Mediterráneo. Según los partidarios del Marte húmedo, todos estos accidentes orográficos se habrían formado durante sus primeros 1.000 millones de años de vida, cuando la atmósfera marciana era lo suficientemente rica en gases de efecto invernadero para calentar el planeta. Pero Marte se secó hace mucho. En la actualidad es imposible que exista agua líquida en su superficie, debido precisamente, a la bajísima presión atmosférica, apenas un 1% de la de la Tierra.
Los científicos no esperan hallar, ni mucho menos, una gigantesca osamenta fósil perteneciente a algún primitivo y voraz pez marciano. Será algo mucho más sutil, como un estrematolito, unas de las estructuras bioconstruidas más antiguas de la Tierra. Los estrematolitos son rocas formadas por cianobacterias, algo que llevan haciendo desde hace la friolera de 3.700 millones de años. "Ciertas formas de las rocas son extremadamente difíciles de imaginar en un entorno desprovisto de vida", indica Ken Williford, científico adjunto del proyecto la misión. Se trata, en definitiva, de buscar marcadores únicamente atribuibles a la acción de microorganismos.
Para averiguar si algún organismo vivo se movió por aquellas aguas hace tantísimo tiempo no basta con un pico, una pala y una visión muy aguzada, sino que se necesita de la más avanzada tecnología. Y el Perseverance cuenta con varios ingenios en su brazo robótico diseñados exclusivamente para tamaña tarea.
PIXL rastreará la desértica superficie marciana con un poderoso haz de rayos x en busca de huellas químicas. Según sus creadores, este instrumento puede detectar un grano de sal en medio de la arena. La otra gran estrella es SHERLOC, cuya tarea es encontrar concentraciones de moléculas orgánicas y minerales que se han formado en entornos acuosos, gracias a su doble láser de rayos ultravioleta. Con la acción conjunta de ambas herramientas, los astrobiólogos esperan discernir las muestras más prometedoras.
El rover va equipado con un pequeño taladro y un brazo robótico, encargados de perforar las áreas señaladas y almacenar en 40 tubos estancos del tamaño de cigarrillos las valiosas muestras. Algunas se introducirán dentro de la máquina, mientras que otras serán depositadas en la propia superficie marciana. Todas serán recogidas en la futura misión conjunta de la NASA y la ESA, la Mars Sample Return, que, previsiblemente, tendrá lugar en algún momento antes de 2030.
"La instrumentación necesaria para probar definitivamente la existencia de vida microbiana en Marte es demasiado grande y compleja para llevarla a Marte", señala Bobby Braun, director del citado programa. "Es por eso que la NASA se está asociando con la Agencia Espacial Europea en un esfuerzo de múltiples misiones para recuperar las muestras que recolecta Perseverance y traerlas de regreso a la Tierra para su estudio en laboratorios de todo el mundo", añade
El vehículo cuenta, además con 24 cámaras, una estación meteorológica (de factura española) una potencial fábrica de oxígeno, conocida como MOXIE, y dos micrófonos, que captarán por primera vez sonido en Marte.
El Perseverance no estará solo en su travesía, que durará un año marciano (687 días terrestres), sino que irá acompañado por el Ingenuity, un pequeño helicóptero de cuatro patas y menos de dos kilos, que estudiará por primera vez las posibilidades que ofrece la débil atmósfera marciana para el vuelo.
Muchos factores podrían entorpecer la misión del Perseverance. El punto más crítico, sin duda, llegará dentro de unos años, cuando la Mars Sample Return tenga que recoger todas las muestras para traerlas de vuelta a nuestro planeta, donde serán analizadas, algo que jamás se ha intentado debido a su enorme complejidad logística.
Si consigue concluir con éxito esta misión, el ser humano habrá conseguido una indiscutible proeza técnica y un hito histórico en la moderna carrera espacial. Si, además, logra demostrar que existe vida más allá de la Tierra, responderá a una de las preguntas más trascendentales jamás planteadas por nuestra civilización. Hoy empieza a darse respuesta a esa pregunta.