Opinión

Mensaje a un discapacitado

EN LA FRONTERA

Rafael Ortega | Sábado 20 de febrero de 2021

Espero, señor Echenique, que cuando lea este mensaje no se moleste por llamarle discapacitado. Usted sabe muy bien que lo es y sabe asimismo que la palabra “discapacitado” no significa una deshonra, ni mucho menos. Yo tengo una persona muy próxima que es una discapacitada, eso sí “bendita”, porque su discapacidad física me ha enseñado el gran valor que tiene las personas que la sufren.

Con mi mensaje, señor Echenique, quiero hacerle llegar que tal vez a usted le falta la capacidad para ver el daño que está haciendo en la sociedad de este país, en definitiva a todos nosotros, que queremos y deseamos que la convivencia tan duramente conseguida no se venga abajo por su actitud, que creo es consecuencia de una revancha llevada a extremos incompresibles.

Usted que también es adalid de esa barbaridad, como es la de suprimir los centros especiales de educación para los niños y niñas con discapacidad, le ruego que las protestas, las bárbaras protestas, que usted alienta no se encadenen en las ciudades de nuestro, de mi país, defendiendo a una persona que a mi entender cumple una justa condena por enaltecimiento, entre otras cosas, del terrorismo.

Señor Echenique, creo que usted debería estar un poco, solo un poquito, agradecido a una nación que en su día le acogió y que ha sabido valorar su discapacidad, de lo cual me alegro sinceramente. A un país que sabe aguantar las cosas que usted dice, en virtud de la libertad de expresión, una libertad que solo valora cuando se trata de los suyos.

Insisto, señor Echenique, que aunque no me crea, para mí la discapacidad es una prueba que nos envía Dios, a los que creemos en Él, y que en muchas ocasiones es difícil de soportar. Por eso, me atrevo a solicitarle que tenga cuidado, mucho cuidado, con las palabras y los hechos que usted protagoniza, porque el daño puede ser irreparable.

Mis sinceros saludos y deseo que además sepa cumplir con la doctrina de su formación política, que entre cosas, supongo, desea una buena protección social y económica para sus trabajadores, incluso para los cuidadores personales, eso sí, sin necesidad de acudir a pagos oficiales.

Como dicen ustedes, creo que “sí se puede” ser decente en lo personal y en lo político y si no que se lo hagan ver, por el bien de todos. Por lo demás, espero que este “mensaje a un discapacitado” sea acogido sin acritud, aunque creo que esa palabra no entra en su vocabulario.

Gracias y compruebe que siempre le he tratado de “usted”.