El Real Madrid se ha remangado este domingo para ultimar la preparación del duelo liguero que les medirá ante la Real Sociedad. La plantilla merengue ha desarrollado la práctica con optimismo, no obstante, amén de la racha de resultados han salido de la enfermería cuatro jugadores: Fede Valverde, Rodrygo Goes, Marcelo y Álvaro Odriozola. Pero esta fecha no ha deparado buenas noticias para todos los componentes del club de Chamartín.
Para sorpresa de propios y extraños, al tiempo que el entreno se llevaba a cabo una grúa accedió al interior de la ciudad deportiva de Valdebebas para retirar el vehículo de Thibaut Courtois. Se trata de un Rolls-Royce de alta gama, valorado en unos 300.000 euros. El portero belga ha quedado anonadado al comprobar que su coche no estaba donde lo había dejado al llegar a las instalaciones madridistas.
Sea como fuere, el guardameta dispuso de las condiciones para regresar a su hogar. Según se ha sabido, el dueño de la portería capitalina ha usado un Audi para abandonar el recinto. Esta marca es patrocinadora del equipo y en cada temporada regala un vehículo nuevo a cada miembro del camarín. En esta oportunidad, ese acuerdo ha salvado a Courtois de sufrir un sonrojo mayor.
Por otro lado, Zinedine Zidane ha vuelto a mostrar su tono más enfadado con los medios de comunicación. El preparador francés ha comparecido con motivo de la previa del partido contra los donostiarras y ante una pregunta relacionada con la renovación de Sergio Ramos evidenció que no tiene ya la paciencia que le ha caracterizado hasta este curso.
"Siempre me preguntas lo mismo, es impresionante macho. Yo quiero que se arregle, pero aparte de eso, nada más. Mañana tenemos un partido", ha respondido, tajante y visiblemente molesto. Y debido a esta repetición cortante, extraña en el preparador galo, le han puesto sobre la mesa el motivo del cambio de actitud que se ha percibido desde aquella rueda de prensa anterior al envite contra el Huesca en la que expresó, con claridad, su cansancio con ciertos cuestionamientos periodísticos.
"Era una rueda de prensa como siempre, igual metí un poco más de voz", resumió. Y añadió lo siguiente: "Estamos mejor pero ahora hay que seguir porque no hemos ganado nada. Ni antes estuvimos tan mal, porque lo de fuera no ayuda, ni ahora somos los mejores. Mis jugadores lo son pero hay que seguir y podemos mejorar mucho, será mejor para nosotros". "Estamos bien, jugando bien, hemos recuperado un poco la confianza y se ve en el terreno de juego. Conseguimos transmitirlo el día del partido", zanjó.
De cara al desafío de este lunes y al de la pelea por LaLiga, alegó que "en el Real Madrid cuando más dificultad tenemos nos sabemos imponer a momentos críticos, siempre ha sido así. Sabemos que hay dificultades en la temporada pero hay cosas muy buenas y tenemos que seguir con lo que estamos haciendo últimamente porque esto es largo y quedan muchos partidos". "Cada uno tiene su opinión pero la Liga está abierta para todos. El líder tiene ventaja pero faltan 42 puntos y vamos a seguir con lo que queremos, jugar bien e intentar ganar", subrayó.
Y se despidió destacando "el compromiso de todos los jugadores". También el de Isco Alarcón. "Le conocemos, sus cualidades y es jugador del Madrid. Se puede decir que no ha jugado mucho últimamente pero ante el Atalanta jugó bien y mañana tenemos otro partido, contamos con él como con todos los demás y administrar minutos es mi trabajo. No es lo más fácil para un entrenador cuando tiene todos jugadores muy buenos pero con Isco vamos a contar siempre. Él no tiene la culpa, tengo que elegir y hay jugadores en este equipo muy buenos. Tiene una posición de centrocampista, puede jugar en dos o tres puestos, no en cuarenta. Al final lo que tiene que hacer es trabajar bien, tener paciencia y cuando le toca hacerlo bien como el otro día", finalizó.