Opinión

Francisco en la tierra de Abraham

TRIBUNA

Jesús Romero-Trillo | Martes 02 de marzo de 2021

“Espero equivocarme, pero me temo que Irak va a resultar el mayor desastre de la política exterior estadounidense, peor que Vietnam, no por el número de muertos, sino por sus consecuencias imprevistas y su repercusión en toda la región”. (Madeleine Albright)

El 5 de marzo comienza la peregrinación del Papa Francisco a Irak. Será una visita muy significativa donde el Pontífice, que ha tenido la intuición de convocar un día para la Fraternidad Humana y de escribir la Encíclica “Fratelli tutti”, visitará una tierra martirizada por la guerra en las últimas décadas. Francisco lleva un mensaje de convivencia entre los diferentes como única salida para todos sus ciudadanos, porque la convivencia no significa mantener un respeto aséptico y anónimo, sino fomentar colaboración y simpatía mutuas.OP

Estoy convencido de que se harán muchos análisis de los mensajes que tanto el Papa como las autoridades cristianas y musulmanas que le reciban van a lanzar en la tierra de Ur de los caldeos, patria de Abraham y de Josué, su sucesor -de hecho, algunos sitúan la tumba de Josué en el mismo Bagdad según una antigua tradición. Sin embargo, el Papa no va a realizar una visita “arqueológica” sino de futuro y llega como peregrino de paz a una tierra que ha sido encrucijada de culturas y religiones desde el inicio de la historia.

Acabo de leer con mucho interés el libro “En busca de los últimos cristianos de Irán e Irak”, escrito por Fernando Pérez Barber, publicado en 2006, y su documental emitido por Telemadrid titulado “Los últimos cristianos asirios de Oriente Medio”. El periodista, que se declara no creyente, realiza una magnífica radiografía de la vida cotidiana de los fieles a los que visitará el Papa.

En un momento de gran incertidumbre internacional el interés hacia Irak ha decaído en la agenda política internacional. Madeleine Albright, Secretaria de Estado del gobierno de E.E.U.U. entre 1997 y 2001 con la admistración Clinton, tenía razón. La guerra de Irak no solo ha supuesto un desastre para el país, sino que ha conducido a una desestabilización de todo Oriente Medio. El Índice de Desarrollo Humano de Naciones Unidas de 2019 situaba a Irak en el puesto 123 de los países del mundo, frente a la posición 93 que tenía en 1990. Todo ello es consecuencia de los sucesivos conflictos que ha sufrido el país: la segunda guerra del golfo (1991), la guerra de la coalición internacional liderada por Estados Unidos contra Sadam Husein seguida de la ocupación del país (2003-2011), y la reciente lucha contra el terrorismo del ISIS.

El Papa visita un Irak de mayoría chiita y por ello el sábado 6 de marzo se reunirá en privado con su líder religioso, el Gran Ayatolá Alí Sistani. El encuentro tendrá lugar en Nayaf, una de las ciudades sagradas para esta rama del islam y se espera que durante el encuentro Alí Sistani suscriba el Documento por la Fraternidad Humana, ya firmado el 4 de febrero de 2019 por el Gran Imám Ahmed al-Tayeb de la Universidad de Al-Azhar, una de las máximas autoridades del islam suní. Posteriormente Francisco mantendrá un encuentro interreligioso en Ur de los caldeos.

Francisco quiere llevar una palabra de esperanza al país y a los 400.000 cristianos que aún viven en él y que constituyen el 5% de la población. Por ello, una de las etapas clave será la visita a la llanura de Nínive, a cuyo territorio están regresando principalmente los cristianos exiliados. ¿Qué puede decir este Papa a un pueblo extenuado por la violencia? Probablemente sus palabras enfatizarán la necesidad de que los creyentes de las diferentes religiones que conviven en el país caminen unidos al margen de los vaivenes de la política para construir un futuro común.

Francisco llega desde lejos para animar a los cristianos, pero también para ayudar a cicatrizar las heridas de un país abiertas aún por la violencia y la intolerancia. No sólo la guerra tiene consecuencias imprevistas, la convivencia también. No se puede concebir Irak sin el islam, pero sin el cristianismo tampoco.