Editorial

El Gobierno del PSOE y Podemos, a garrotazos

EDITORIAL

EL IMPARCIAL | Martes 09 de marzo de 2021

En un solo día, el PSOE y Podemos se han enfrentado en tres decisiones relevantes del Gobierno: las manifestaciones del 8-M, el decreto sobre el reparto de los 11.000 millones en ayudas a pymes y autónomos y la votación en la Eurocámara sobre la inmunidad de Puigdemont. No hay que alarmarse. Pedro Sánchez ya ha declarado reiteradas veces que “al PSOE y Podemos les unen muchas más cosas que las que los separan”. En realidad, solo les uno una cosa: el poder. La presidencia del Gobierno para uno y la vicepresidencia, para el otro. Pero para ambos es lo esencial.

Porque los enfrentamientos son cuantiosos y en asuntos relevantes. Este mismo lunes, Irene Montero acusó al PSOE de ser el responsable del “bloqueo de las manifestaciones feministas en Madrid”. Y es verdad. La ministra de Sanidad confirmó hace días que la situación epidemiológica impedía que se celebraran dichas manifestaciones y concentraciones. “No ha lugar”, sentenció Carolina Darias. Resulta curioso, sin embargo, que solo se prohibieran en Madrid. Quizás para no recordar el último 8-M que propagó como un cañón el coronavirus, solo una semana antes de que el Gobierno decretara el estado de alarma y nos encerrara a todos.

Podemos y el PSOE también se han enfrentado en el decreto de Nadia Calviño sobre el reparto de los 11.000 millones de euros que destinará el Gobierno para paliar los estragos económicos de la pandemia con ayudas directas a pymes y autónomos. El partido morado ha llegado a presentar una enmienda a la totalidad al decreto y tendrá que celebrarse el viernes un Consejo de Ministros extraordinario para resolver el dilema. Porque Podemos busca que 8.000 millones se repartan desde las cuentas del Estado y no a través de la Comunidades, seguramente porque muchas de ellas están gobernadas por el PP, mientras que el poder autonómico del partido morado es inexistente.

Pero el enfrentamiento más relevante de todos se ha producido en la Eurocámara. Porque Podemos no solo ha votado en contra de levantar la inmunidad de Puigdemont. También ha maniobrado con toda su energía para convencer a los diputados de que se opusieran a la retirada de los privilegios del expresidente catalán por ser un exiliado de una “democracia limitada”.

Podemos ha escenificado en Bruselas su desprecio al Estado de Derecho, a la democracia española y a la Constitución. Porque Puigdemont no es más que un prófugo de la Justicia que huyó a Bruselas después de haber cometido un delito tan grave como el de sedición, si no el de rebelión, al intentar dar un golpe de Estado, traicionando, además, a sus compañeros separatistas a los que precisamente el juez de vigilancia acaba de revocar el tercer grado para que vuelvan a la cárcel, mientras él sigue en su palacio de Waterloo.

El abismo entre el PSOE y Podemos se ensancha cada día en su bochornosa coalición de Gobierno. Pero no importa que se enfrenten a garrotazos y ante la opinión pública. Porque, para Sánchez, el poder es lo esencial, el pegamento más fuerte que existe.