premio príncipe de asturias del deporte 2008
Miércoles 03 de septiembre de 2008
Con tan solo 18 años ganó Roland Garros, éxito que ya ha repetido en otras tres ocasiones. Además, formó parte del equipo que consiguió la Copa Davis -máximo torneo de selecciones- en 2004. Pero 2008 ha sido el año en el que el deporte se ha arrodillado ante uno de los campeones más humildes de todos los tiempos. Roger Federer, el que parecía bestia negra del español, ha cambiado su papel de verdugo y ha cedido el trono por la aplastante superioridad de Rafa en todas las superficies. Nadal ha conseguido acabar con la leyenda negra de los españoles fuera de la tierra batida, y como ejemplo, su histórica victoria en Wimbledon a comienzos de este verano. Por si fuera poco, el detector de metales del aeropuerto de Pekín dio cuenta del oro que se trajo para España. En cifras, su trayectoria se traduce en 31 títulos en individuales, 4 en dobles y cerca de 20 millones de dólares ganados en seis años como profesional.
¿Todo esto le hace mejor que Arantxa Sánchez Vicario, Severiano Ballesteros, Miguel Induráin o Fernando Alonso? Todos ellos también han sido galardonados con este reconocimiento de prestigio, pero quizá ninguno ha logrado la unanimidad y aclamación del aficionado cuando le preguntan por nuestro deportista más carismático. Rafa Nadal ha sembrado sus éxitos con sudor, sonrisas y una apabullante madurez. Hay que subrayar sus 22 años, porque parece inconcebible escuchar hablar al tenista y no creer que es un veterano. En realidad lo es. El tenis es físico -y de físico va sobrado- pero también concentración e inteligencia para la estrategia y el sosiego ante la presión.
Fuera de la pista es igualmente campeón. Quienes le conocen, quienes han compartido hotel, concentraciones o una Coca-Cola con él se sorprenden cuando no niega ni uno solo de los autógrafos, fotografías o besos que le piden. Nadal nació para tocar el cielo, y también para conquistar el mundo. Ver a Rafa rebozado de arena y tirado sobre la pista celebrando un nuevo torneo hace alegrarse y apretar los puños, con el importante matiz de que el gesto se multiplica más allá de nuestras fronteras. Embajador, ejemplo y humilde, sea o no el mejor deportista español de la historia sí que merecía estar entre el selecto elenco de celebridades que han conseguido un Príncipe de Asturias.
TEMAS RELACIONADOS: