Alicia Huerta | Miércoles 03 de septiembre de 2008
Violeta Santander, la novia de Antonio Puerta, ha dado una exclusiva. Ya estaba tardando. La mayoría de las cosas que dice en ella son difíciles de entender para quienes lo leemos desde fuera de su piel. No, no debe ser sencillo volver a enamorarse de un tipo con la mano larga, después de haber dejado atrás una dolorosa relación con un policía municipal condenado a un año y tres meses precisamente por agredirla. Aquel sí, dice ella en la entrevista, aquel era un verdadero maltratador. Pero Antonio, no. Su actual pareja es sólo un hombre enfermo. De eso no hay duda. Enfermo a causa de su adicción a la cocaína y a los antidepresivos, pero también enfermo de celos, de arrogancia y de una brutal violencia que ha llevado a Jesús Neira al borde de la muerte. Lo hemos visto todos. Violeta, no. Tampoco para quien sufre el síndrome de Estocolmo el secuestro es tal.
Para Violeta, Jesús Neira no es un héroe. Más bien alguien que no respetó lo que simplemente era una discusión de pareja, con forcejeo que acabó con ella por los suelos, pero simplemente eso, una discusión. Vamos, que culpa a la víctima de haber provocado los golpes que recibió. Echa la culpa también a los médicos y parece que este es el único punto en el que se siente solidaria con la mujer del agredido. La verdad es que todos nos quedamos sorprendidos por la forma en la que fue atendido Neira no en uno, sino en dos grandes hospitales de la Comunidad. Llegó cosido a golpes e insistió en su malestar y le mandaron de vuelta a casa con calor local y pastillitas. Así hasta en cuatro ocasiones. Ni scanner ni radiografías. Luego nos piden que tengamos fe en la sanidad, que nunca dudemos de los diagnósticos ni nos pongamos en plan hipocondríaco.
Desde luego, si hay una vía para que Antonio Puerta pague menos por lo que ha hecho, la misma pasa por las batas blancas de los doctores que le atendieron. Nadie duda, bueno sólo Violeta, de que Neira está en la terrible situación en la que está por culpa de un hombre violento que le atacó por la espalda, pero tampoco está de más preguntarnos cómo es posible que la atención médica en este caso haya sido tan dramáticamente errada. De momento, ya hay tres médicos imputados y la familia acaba de solicitar que se impute a un cuarto, al de Urgencias de Puerta de Hierro que también le atendió. No hay excusas. Por eso, el vicesecretario general del PSOE, José Blanco, ha inaugurado la nueva temporada política después del verano para hacer, desde el Gobierno central, su particular oposición al Gobierno autonómico y ha recomendado a Rajoy que, además de visitar a Neira, vaya a ver a Esperanza Aguirre y le pregunte por el desastre de la sanidad madrileña. La política, que no falte.
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