familia, experiencia, ideas
Jueves 04 de septiembre de 2008
Valga como mejor ejemplo el embarazo de su hija, de 17 años, sin estar casada. Parte de los demócratas y la prensa progresista en pleno se ha volcado sobre la noticia, con la acusación velada de que los valores conservadores de Palin, uno de sus mayores atractivos ante los electores, no funcionan ni en su propia familia.
Pero ella le ha dado la vuelta y se ha presentado como una persona normal, como la madre en una familia con sus dramas e historias personales como cualquier otra, pero que está unida frente a cualquier eventualidad. Y para probarlo, se presentó ante miles de republicanos que la escucharon en directo acompañada de toda la familia, incluido el padre de su futuro nieto. “Nuestra familia tiene los mismos altibajos que cualquier otra, los mismos problemas y las mismas alegrías”, dijo ante su grey.
E incidió en su perfil familiar y cercano, algo que gusta al estadounidense medio: “Para todas las familias con hijos que tengan necesidades especiales en todo el país” (acaba de tener un hijo con síndrome de Down), “tengo un mensaje: durante muchos años, quisisteis hacer de América un sitio más amable para vuestros hijos. Yo os aseguro que si salimos elegidos, tendréis una amiga y una valedora en la Casa Blanca”.
Otra de las acusaciones contra Palin es que ella es una desconocida y que tiene la pobre experiencia de ser alcaldesa de un pueblo de poco más de cinco millares de almas en el lejano Alaska, más dos años de gobernadora de aquél Estado.
Pero Sarah Palin les espera confiada en esa crítica, porque ella no tiene ningún reparo en identificarse, precisamente, con esa “América profunda” que no vive en las grandes urbes, pero que “son los que hacen algunos de los más duros trabajos para América. Son quienes cultivan nuestra comida, trabajan en nuestras fábricas y luchan nuestras guerras”. Cada nueva crítica por su experiencia como alcaldesa sólo puede ir a su favor a los ojos de esa América.
Ha ido incluso más allá. Ha recordado que “hace tiempo, un granjero y pequeño comerciante de Missouri siguió un camino improbable hacia la vicepresidencia”. Se refiere a Harry Truman, un demócrata que fue popular como vicepresidente y luego como presidente de los Estados Unidos. Y que ocupó el Despacho Oval durante la II Guerra Mundial.
También ha destacado lo que generalmente se le reconocen como puntos fuertes. Al hablar de su experiencia como gobernadora (la más popular de los Estados Unidos, con un apoyo de más del 80 por ciento), dice que los motivos que le llevan a formar ticket con John McCain son “los motivos justos” que le llevaron a “enfrentarme al statu quo, servir al bien común y dejar esta nación mejor que cuando la encontramos”. Recuerda que “me enfrenté a los intereses especiales, a los lobistas, a las grandes compañías petrolíferas”, y que “he protegido a los contribuyentes vetando programas con gastos superfluos: casi medio millón de dólares en vetos”.
Por supuesto, ha tenido palabras para Barak Obama. Dice no saber lo que pensará realmente “cuando pase la niebla de la retórica, cuando el rugir de la muchedumbre se ahogue, cuando se apaguen las luces de los estadios”. Y marca sus diferencias con el demócrata: “America necesita más energía, y nuestro oponente está en contra de producirla”. “La victoria en Irak finalmente está a la vista, y él quiere echarla a perder”. “El Congreso gasta demasiado; él promete más. Los impuestos son demasiado altos; él quiere subirlos”…
Su posición en materia energética está clara: “Vamos a crear más oleoductos, construiremos más plantas nucleares, crearemos puestos de trabajo gracias a la explotación limpia de carbón y seguiremos adelante con las energías solar, eólica, geotérmica y otras fuentes alternativas”.
Y, al principio y al final de su discurso, también ha hablado, como no podía ser menos, de su candidato. “En política, hay candidatos que prometen cambio para promover sus carreras. Y los hay como John McCain, que utilizan su carrera para promover el cambio”. “Conciudadanos, se supone que la presidencia de los Estados Unidos no es un camino de ‘descubrimiento personal’”, todo un dardo para el neófito Obama.
Sarah Palin declaró solemnemente: “Acepto el privilegio de servir con un hombre que ha pasado por las más duras misiones y se ha enfrentado a los retos más graves, y que sabe cómo se ganan las duras batallas: el próximo presidente de los Estados Unidos, John S. McCain”.
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