Rafael Nadal comenzó el 2021 con unas molestias abrasivas en su espalda. Por eso, se perdió las finales de la ATP Cup y se limitó a competir, como pudo, en el Abierto de Australia. Stefanos Tsitsipas le sacó del Grand Slam de Melbourne en los cuartos de final y a partir de ahí no ha regresado a la competición en el circuito masculino. Tomó la decisión de sacrificar su participación en otros torneos -Róterdam, Doha, Dubái, Acapulco y el Masters 1.000 de Miami- con el fin de sanar y llegar en plenas condiciones a la temporada de tierra batida.
Así las cosas, han pasado los meses y ya se encuentra entrenando sobre la arcilla de la Rafa Nadal Academy by Movistar. En Manacor, el zurdo legendario afina el rodaje de su cuerpo para arribar con la electricidad muscular familiar al tramo del curso más favorable para sus intereses. Con, todo indica, que participaciones en los Masters 1.000 de Montecarlo, Madrid y Roma, el Conde de Godó y, finalmente, el abordaje a el que sería su decimocuarto Roland Garros.
En ese intervalo postrero de la rehabilitación, el mejor deportista español de la historia ha compartido con sus aficionados reflexiones sobre su carrera deportiva, su filosofía vital, la importancia de preservar el mismo equipo a lo largo del tiempo, la relevancia de dejarse ayudar y la mentalidad para sobreponerse a lo que venga. De todo ello habló en una entrevista concedida en marzo y esta semana ha vuelto a reflexionar. Esta vez, como parte de la nueva campaña de Telefónica, llamada #MejorConectados.
A esa estrategia pertenece el vídeo denominado 'Los 8 de Rafa', cinta en la que se concentra en rendir tributo al grupo de personas del que se ha rodeado en todos los años de trayectoria en el tenis. Subrayando que "sin todas las personas que han estado a mi lado, nada de todo esto hubiera sido posible" y trazando un repaso cariñoso a esos protagonistas que le han propulsado y que no salen en las fotos.
Comenzó por su tío y mentor deportivo, Toni Nadal. "Era el entrenador del Club de Tenis Manacor y yo con tres años empecé a ir. Creo que a partir de los ocho o nueve años, quizás ocho, sí que parecía que tenía unas cualidades un poquito destacadas. Las cosas se tomaron en serio y los objetivos que tenía mi tío conmigo eran ambiciosos. Yo, como niño, evidentemente, mi objetivo era el siguiente torneo que jugaba aquí en Mallorca, más que cualquier otra cosa", relató.
A continuación, llegó el turno de su mánager, Carlos Costa. El pilar que ha aportado estabilidad en estas décadas de gloria. "Empecé a trabajar con él cuando yo tenía 13 años. Es una persona con la que tengo la máxima confianza como para poder hablar de cualquier cosa, o poder explicarle cualquier problema o duda que me pueda surgir en cualquier momento. Tener a gente como Carlos, que tiene una visión amplia de lo que es mi carrera, ya no sólo deportivamente hablando sino como persona, porque conoce de dónde soy, mi familia, cuáles son mis inquietudes... Creo que él tiene una visión amplia de las cosas que a mí me convienen y las que no. Es una parte que también ha sido importante en mi equipo, tanto a nivel tenístico como a nivel de relación personal, que es como lo considero más que cualquier otra cosa. Es un muy buen amigo", argumentó.
Sobre Carlos Moya, su entrenador, alegó esto: "Le conozco desde que tengo 14 años. Él era uno de los mejores jugadores del mundo, llegó a ser número uno y yo estaba empezando. A día de hoy, es mi entrenador y un muy buen amigo, pero en su día fue compañero de Copa Davis, de selección y de decenas de vivencias en el circuito de todo tipo. Al final, siempre ha sido una persona que, de alguna manera, ha estado ahí como un referente para mí. Y el hecho de que en 2017 empezara a trabajar conmigo como entrenador, creo que para mí fue un impulso. El hecho de que ya no sólo él ha vivido todas esas experiencias, sino que las ha compartido conmigo como jugador, creo que le hace tener una perspectiva adecuada de lo que él cree que me puede convenir en cada momento".
Preguntado por el rol que juega su médico, el doctor Ángel Ruiz Cotorro, contestó con sinceridad. "Creo que con Ángel hemos pasado muchos momentos complicados porque al final es el médico. Y cuando estás con el médico, normalmente, es porque lo estás pasando mal. Es una persona muy positiva y esto creo que es una virtud en un médico. Es una persona que siempre ha mirado hacia adelante con optimismo y me ha ayudado en todos los sentidos. Me ayuda a mí a creer que las cosas se van a solucionar y hay torneos que, sin él, habría sido imposible ganarlos. Es un médico de máxima confianza. Sin él las cosas habrían sido totalmente distintas en el resultado final y sólo se lo puedo agradecer".
"Con Francis empecé en 2005, prácticamente toda mi carrera. Desde aquel momento y hasta el día de hoy. Creo que es una persona que sabe cómo recuperar mi tenis y él es un apasionado del trabajo dentro de la pista. Con lo cual, creo que, a la hora de hablar de él, es hablar de un muy buen entrenador que me ha ayudado", expuso en relación con el papel que desarrolla en su fórmula el técnico Francis Roig.
Para el jefe de prensa, Benito Pérez Barbadillo, dedicó estas palabras: "Benito era un compañero que yo conocí cuando entré en el circuito. Él trabajaba para la ATP y se le fichó para que me pudiera ayudar a mí en todo lo es relacionado con el tema de prensa. Es mi PR Manager (director de relaciones públicas), que se dice, pero creo que su ocupación abarca mucho más que todo ello. Al final, cuando está con nosotros en el equipo uno tiene menos miedo a cualquier problema que pueda surgir, porque las cosas normalmente se terminan solucionando".
Y de Rafa Maymó, su fisioterapeuta, explicó que "quizá sea la persona con la que más horas hayamos pasado". "Es el que viaja a todos los sitios. Hemos pasado más horas juntos que con nuestras parejas. Nos ha tocado vivir momentos duros, porque al final él es el que siempre está en todos los momentos. Pero también en esos momentos que son anímicamente son bajos. Quizás, por todo ello hemos creado un vínculo que es difícil de imaginar mi tenis sin él al lado", sentenció.
El ganador de 20 Grand Slams se despidió aportando esta pincelada de su idea de gestión del talento: "Si mi tío no me hubiera introducido en el tenis ni me hubiera ayudado decisivamente durante prácticamente toda mi carrera, yo no estaría donde estoy; si mi padre y mi madre no hubieran estado dispuestos a acompañarme a un sitio y otro durante, cada fin de semana, y no hacer las cosas que a lo mejor, en su día, tenían otras opciones de hacer que quizás les divertían más; si no hubiera tenido a las personas que me hubieran guiado por el camino adecuado, quizás no habría tenido ese espíritu de constancia, de superación. Y creo que he tenido suerte de tener a las personas al lado que me han ayudado".