era la revelación del torneo
Jueves 04 de septiembre de 2008
Un Federer a medio gas fue suficiente para poner fin a la aventura del luxemburgués, 130 del mundo y verdugo del español Nicolás Almagro en tercera ronda, que venía de protagonizar una de las grandes sorpresas del torneo con su victoria sobre el ruso Nikolay Davidenko en los octavos.
Ante la ausencia de largos intercambios y grandes golpes y con ambos jugadores muy solventes al servicio, el choque sólo despertó el interés en los instantes finales de cada set, donde el número dos del mundo, aparentemente desganado en varias fases del encuentro, fue superior.
La primera manga la pudo cerrar Federer antes, pero tras desaprovechar tres bolas de set en el duodécimo juego, el suizo lo fió todo al 'tie-break', que, dando un sensación de querer hacer siempre lo mínimo para ganar, acabó adjudicándoselo por un igualado 7-5.
En los dos parciales siguientes Federer siguió el mismo guión, nula oposición en los primeros juegos al resto y máxima presión en el momento decisivo del set. Así, el triunfo en la segunda manga vino con un 'break' en el noveno juego y el de la tercera imponiéndose de nuevo en el desempate (7-5), en el que el helvético tuvo que remontar un 4-1 en contra y al que se llegó después de que el suizo malograra una bola de ruptura en el penúltimo saque de Muller.
Tras esta victoria, en la que Federer no gastó ni un gramo de fuerza más de lo necesario, al suizo se le plantea una eliminatoria de 'semis' algo más complicada, a priori, ante el vencedor del choque entre el serbio Novak Djokovic y el estadounidense Andy Roddick, tercero y octavo favorito, respectivamente.
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