Opinión

El turismo

TRIBUNA

Jesús Carasa Moreno | Sábado 10 de abril de 2021

España es un país pobre, que no tiene nada de particular, que ni siquiera puede presumir, como hacen otros, de pertenecer a una raza especial, en la que basar sus eventuales triunfos, pues ha sido arrasado por gentes de mil leches, a lo largo de su historia, que es la crónica de dirigentes incapaces que gobiernan un pueblo mal avenido.

Sin embargo, sorprendentemente, ha sido capaz de realizar hechos muy importantes y producir personajes de gran relieve, en muchas disciplinas, ridiculizando las destempladas voces de nuestros cansinos derrotistas.

Si esto es así, nos llevaría a la conclusión de que España es un país listo lleno de tontos.

Se me ocurre esto al reflexionar sobre nuestra economía moderna. Vemos como, en una partida de grandes tahures, España ha logrado, con, aparentemente, malas cartas, conseguir triunfos impensables, logrando situar y mantener su economía entre las primeras del mundo y llegando a estar en el grupo de cabeza en actividades en las que, hace poco, no podíamos ni soñar.

Pues bien, todavía hay tontos que se avergüenzan de lo que hemos hecho y hacemos y machacan con su tabarra de que hay que cambiar de modelo económico. El que tenemos les parece poco “moderno”. Como si hacerlo fuese tan fácil como cerrar un mesón y abrir un bar de tapas.

Pero España ya cambió de modelo económico. ¡Ya lo creo que lo cambió!. ¡Y de que forma tan valiente y ambiciosa!

Abandonando, en una emigración masiva, sin precedentes, el pobre terruño (España vaciada) en busca de otras latitudes mas propicias para sus sueños.

Dejando, para los pocos que pueden vivir de ella, la economía de secano de la que ha malvivido, España entera, durante muchas generaciones (cereales, olivo, ganado lanar y viña) y buscando, afanosamente, otras fuentes de riqueza, que ha sabido encontrar.

Sumergiéndose en planes educativos que erradicaron, por fin, el analfabetismo y poniendo, al alcance de todos, estudios superiores que nos han situado al nivel de los de fuera.

Saliendo, valientemente, a exportar y a crear empresas, consiguiendo que, las más importantes de las nuestras (IBEX 35), realicen la mayor parte de su negocio en el exterior.

Acabando con la aventura que significaba desplazarse de un pueblo al vecino, desarrollando redes de autopistas, ferrocarriles y aeropuertos que hacen de España uno de los primeros en comunicaciones.

Consiguiendo que nuestra reconocida afición a la buena mesa no impida que nuestra disciplina, nuestra sanidad y nuestra dieta mediterránea nos conviertan en uno de los países mas longevos del mundo.

Acometiendo, desde cero, disciplinas en las que, esta nación, ha alcanzado, increíblemente, primeros lugares: Medicina, Trasplantes, Arquitectura, Ingeniería, Construcción, Fabricación de coches, Viticultura, Deportes, Gastronomía, Aceites, Moda, Ferrocarriles, Agricultura intensiva. Y por encima de todo nuestro inimitable turismo, ese que los “listos” desdeñan. España es el segundo pais del mundo más visitado después de Francia y el segundo, en que más gastan, después de EE.UU. Nada menos.

A pesar de estos milagros y muchos más que os podría enumerar, nuestra Leyenda Negra, alimentada por nuestros entrañables tontos derrotistas, nos sigue manteniendo el calificativo de vagos. Sí, es verdad que los españoles planeamos nuestra vida tratando de compaginar el trabajo y el ocio. Trabajar para vivir y no vivir para trabajar. Y quizá, algunos, nos dejan en evidencia pues entienden esta filosofía repartiendo el ocio para ellos y el trabajo para los demás. Pero sí, convengamos, que es uno de nuestros objetivos, en la vida, aunque ello nos lleve a no ser los primeros de la clase.

Pero es esta, nuestra forma de vida, la que tienta, cada vez más, a los de fuera haciendo que el turismo, que muchos españoles menosprecian porque lo consideran un simple regalo de la naturaleza (Sol y playa), se convierta en nuestra actividad económica más importante, que ha ido en aumento por la querencia de los de fuera a nuestras costumbres, diversiones, fiestas y convivencia pacífica.

Nosotros nos hemos limitado a encauzarlo. Y, amigos, lo hemos hecho maravillosamente.