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ATP. La ética de trabajo y bondad de Rafael Nadal siguen asombrando

(Foto: Instagram: @rafaelnadal).

TENIS

E.I. | Domingo 25 de abril de 2021
El jugador español está disfrutando de un momento dulce para su juego.

Rafael Nadal se encuentra a las puertas de cosechar su primer título de 2021. El Torneo Conde de Godó, el evento que ha elegido el mejor deportista español de la historia para arrancar su temporada de tierra batida, está acogiendo una versión muy solvente del tenista balear. El zurdo legendario ha batallado contra una falta de rodaje provocada por persistentes molestias en la espalda y se jugará el trofeo este domingo ante el griego Stefanos Tsitsipas.

Sin embargo, no sólo su rendimiento en la pista está seduciendo a la hinchada, a sus colegas en el circuito de la ATP o a los analistas. Con 34 años, 20 Grand Slams en su zurrón y un total de 13 ediciones de Roland Garros en su currículum, el manacorí se maneja con la misma determinación y humildad de siempre. Un modus operandi que extiende a la gestión de las jóvenes promesas que acoge en su academia y que aplica en cada evento en el que participa.

Al terminar el partido de cuartos de final, disputado este viernes frente a Cameron Norrie (6-1 y 6-4), le pidió a su equipo de trabajo que pidieran pista. Utilizó una expresión en mallorquín, todavía sobre la arcilla, para gozar de las instalaciones del recinto cuando antes. ¿Con qué motivo? Entrenar más. Venía de terminar un esfuerzo de una hora y media, que desembocó en victoria, pero no era suficiente. Todavía había algo que mejorar.

En la pista dos del club barcelonés, Nadal se afanó en completar el riguroso proceso de cuidado de su físico. Porque está empeñado en alcanzar su punto de forma excelso en el menor plazo posible. Son demasiados meses sin alzar una copa y al número 3 del ránking mundial le sobra seriedad y compromiso. Así que se remangó y entrenó instantes después de superar otro peldaño en el Godó.

Así lo explicó en sala de prensa: "Lo hice para soltar el cuerpo, ya que este partido fue más corto. Estoy en un proceso de mejora. Intento encontrar el nivel que queremos cuanto antes. El segundo set fue más embarullado, complicado, me sentía bien para soltar el brazo e irme a casa con más soltura. No es la primera vez que lo hago". Cuando compareció ante los medios ya se había difundido su actitud por las redes sociales planetarias.

"Cada día es un día nuevo, cada día empiezas de cero. Fui capaz de ganar. Quiero vivir las semifinales. Es una buena noticia. No me hago exámenes diarios. Vengo de una época sin competir. Tengo que hacer el trabajo diario para estar lo mejor posible. Hoy estuve más cómodo", añadió, haciendo hincapié en que viaja desde la perspectiva del medio plazo. No hay presentismo en su hoja de ruta.

Del mismo modo, por esa misma vía digital también se ha ensalzado a Rafael Nadal. Si bien, en este segundo capítulo de la jornada se trata de un asunto extradeportivo. En todos estos años se han apilado los gestos solidarios y, en definitiva, humanos, del emblema español. Ha arrimado el hombro ante desgracias climáticas, pandemia, crisis económicas y un largo etcétera que pasa por dar apoyo a los niños más desfavorecidos -en España y extramuros-.

Así las cosas, este viernes se publicó un vídeo en el que un niño de nueve años se demostraba entusiasmado. Emocionado hasta no poder parar quieto por un vídeo que acababa de ver en un teléfono móvil. Ese joven es Davi Lucca, uno de los hijos de Neymar. Y el audio que se escucha es de Nadal. El pequeño es un gran aficionado del juego del manacorí y éste tuvo un gesto que ha dado la vuelta al globo.

"Hey Lucca, ¿qué tal? Me dijeron que me viniste a ver el otro día. Siento no haber podido saludarte. Con este tema del virus es imposible pero confío en que cuando todo esto pase puedas venir y nos conozcamos un día pronto. Te mando un beso grande", comentó Rafa. Y el niño, incrédulo, le preguntó a su madre si era de verdad lo que acababa de escuchar. Carolina Dantas (expareja del delantero del PSG) le respondió que ese hito lo había logrado su "el papá". "¡No, estoy muy feliz!", exclamó un joven desbordado de felicidad.

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