Opinión

Recuperación y financiación en la Unión

TRIBUNA

Juan Carlos Barros | Lunes 26 de abril de 2021

“Huius ero vivus, mortuus huius ero"

Los estados de la Unión quieren que la Comisión acelere la evaluación de sus planes nacionales para el fondo de recuperación y que empiece cuanto antes a pagar los 750.000 millones € en forma de préstamos y subvenciones, conforme vayan adoptando las reformas e inversiones que les han dicho que hay que hacer. La Comisión, por su parte, cuenta con que los estados manden los planes cuanto antes, antes que acabe el plazo en cualquier caso, para poder verificar ella que cumplen ellos con los requisitos exigidos para tal misión.

Mientras tanto en Alemania, ante una demanda presentada por un grupo de ciudadanos, el Tribunal Constitucional no ha aceptado retrasar cautelarmente la aprobación del plan. Si la cosa quedase ahí ni tan mal, porque en la demanda se dice que la financiación por medio de deuda constituye una inédita mutualización, una transferencia financiera inaceptable entre estados soberanos, lo cual significa que el asunto tiene dimensión europea, en cuyo caso habrá de intervenir el Tribunal de Justicia de la Unión que aplicaría el Tratado, el cual vamos a ver lo que dice a continuación.

Según el artículo 310º la Unión no adoptará actos que puedan incidir de manera considerable en el presupuesto sin garantizar que los gastos puedan ser financiados dentro del límite de los recursos propios y el marco financiero plurianual. Y de acuerdo con el artículo 311º el presupuesto será financiado íntegramente con los recursos propios. O sea, que no hay previsión de deuda como financiación.

Los recursos propios actualmente, recordémoslo, según la Decisión del Consejo de 14 de diciembre de 2020 son cuatro: los derechos de aduana sobre las importaciones, un tipo uniforme de referencia del 0,3 % sobre el importe recaudado del iva por los estados limitado al 50 % de la renta nacional bruta, un tipo uniforme de referencia sobre los residuos de envases de plástico y un tipo uniforme de referencia sobre la renta nacional bruta de cada estado. Es decir, que sigue sin haber, en este invento, un recurso propio de endeudamiento.

A pesar de eso, en la Decisión del Consejo, como medio complementario extraordinario y temporal y mediante el Reglamento del Instrumento de Recuperación, la Comisión es facultada para contraer empréstitos, en virtud de lo cual acaba de anunciar que se va a lanzar a los mercados a por financiación para tanto millón, pero no de un solo chapuzón sino hasta 2026 en varios tramos, con cuyas emisiones prevé conseguir 150.000 millones € cada año, tanto por bonos con vencimientos entre 3 y 30 años como con letras a 1 año, para lo cual se servirá de subastas y operaciones sindicadas a través de varios bancos y escogerá entre una base de inversores globales, asegurando la liquidez en el mercado secundario. Tal combinación, dice la Comisión, le permitirá mantener la flexibilidad en el acceso a los mercados así como gestionar la liquidez, el perfil de madurez y levantar fondos con eficiencia mayor.

Así las cosas, y tirando hacia adelante como está haciendo la Unión en este asunto de la recuperación, habrá luego que devolver el capital, incluyendo intereses y principal, y pagar el pato nos llevará un buen rato. En la Comisión han previsto concretamente que invertiremos en ello 32 años. Ahora entendemos porque el programa se llama “Next Generation”. Y dicen que se necesitará recaudar 50.000 millones € al año y para lograrlo la Comisión propondrá nuevos recursos propios, entre los que no figura tampoco el endeudamiento de la Unión.

Ante perspectiva semejante en el derecho y la economía, no obstante, nos queda el recurso de la poesía y para mayor concreción los siguientes versos de Ernest Dowson:

Cease smiling, Dear! a little while be sad,

Here in the silence, under the wan moon;

Sweet are thine eyes, but how can I be glad,

Knowing they change so soon?

O could this moment be perpetuate!

Must we grow old, and leaden-eyed and gray,

And taste no more the wild and passionate

Love sorrows of today?

Or, if that may not be, for Love's sake, Dear!

Keep silence still, and dream that we shall lie,

Red mouth to mouth, entwined, and always hear

The south wind's melody.