Opinión

¿Para todos los públicos?

TRIBUNA

Jesús Romero-Trillo | Jueves 29 de abril de 2021

He visto recientemente dos películas que hablan sobre la decisión de cambiar de vida. Una de ellas es la oscarizada “Nomadland”, donde la protagonista decide convertirse en nómada a partir de una circunstancia personal que le hace tomar la decisión de vivir en una furgoneta y recorrer Estados Unidos. El otro largometraje es “Amanece en Calcuta” en el que algunas personas cuentan al espectador su decisión cambiar la vida a partir de conocer a Madre Teresa de Calcuta. Los protagonistas de ambas películas transmiten la idea de que decisiones que tomamos los seres humanos a lo largo de la vida no tienen que ser la consecuencia irremediable de las circunstancias, sino que tenemos la libertad de elegir nuestro camino.

“Amanece en Calcuta” es un filme que alterna imágenes de India y de palabras de Madre Teresa con los testimonios de cinco personas que cambiaron su vida tras conocerla, bien de manera directa o indirecta. Los protagonistas del filme son dos sacerdotes católicos, un filósofo francés que vivió de niño en un hogar de las Misioneras de la Caridad y fue posteriormente adoptado en Francia, una nadadora de élite que sufrió un accidente que truncó su carrera deportiva, una doctora que cambió su vida al ir a socorrer a los damnificados del terremoto en Nepal y una mujer cuyo marido fue diagnosticado de una grave enfermedad.

Es indudable que la Madre Teresa de Calcuta goza de un prestigio internacional y que es conocida y valorada en todo el mundo, más allá de la Iglesia Católica. Fue galardonada con el Premio Nobel de la Paz en 1979 y canonizada por el Papa Francisco el 5 de septiembre de 2016. Su labor con los últimos en todo el mundo es un signo de diálogo y de solidaridad por encima de culturas y religiones.

Las declaraciones de Madre Teresa que se ven en la película hablan con gran nitidez del sufrimiento de los pobres y son perfectamente comprensibles, independientemente de las creencias religiosas. Quizá esta es la característica de todos los santos, y en especial de los santos contemporáneos: su mensaje es para todos. Por ello, me llamó la atención que el director de “Amanece en Calcuta” no aprovechara la autoridad moral de Madre Teresa para filmar una película con un mensaje universal, pues algunos de los testimonios de la película tienen un lenguaje excesivamente “pseudo-místico”.

Uno de los desafíos de la cultura católica es llegar al gran público. Sin embargo, el objetivo no debe ser catequizar, sino contribuir al bien común a partir un modo concreto de entender la vida y la sociedad. Aunque es cierto que en ocasiones se habla de la existencia de un prejuicio que margina la cultura religiosa, otras veces su lejanía del gran público se debe a la ausencia de calidad. En el caso de “Amanece en Calcuta” la calidad del filme -incluida la banda sonora- es excelente, y ese es el motivo por el que se exhibe en salas comerciales. Por ello, mi impresión es que dos de las entrevistas utilizan un lenguaje que se dirige únicamente al mundo católico por lo que cualquier espectador que no conozca o comparta sus creencias se siente fuera de lugar.

La película “Amanece en Calcuta” transmite un mensaje de esperanza que es fundamental en nuestro tiempo y merece la pena verla. Sin embargo, recomendaría eliminar algunas de las entrevistas porque, a veces, el cine religioso no es para todos los públicos.

@jromerotrillo